Sueño helado
Fue justo en una noche canicular, tu piel se perlaba salobre, tu boca anhelaba frescura. Entonces pensaste en mí.
A través de mi cuerpo translúcido observaste el aire nocturno de abril. Con ojos cerrados acercaste la boca. Por el calor de tus labios desprendí cinco gotas de mi cuerpo helado, mismas que –con total placer– recogiste con la lengua. Permitiste que acariciara cada milímetro de tus labios, barbilla, cuello, pecho. Suspiraste quizá debido a lo refrescante de mi piel.
Pensé deshacerme en tí, transformarme en líquido para refrescar la noche, la memoria, la sed. Como leyéndome el pensamiento, fui llevada de nuevo a tu boca y con tus besos saciaste el ansia. Por unos instantes fui toda para tí.



Que se te congele el momento por siempre…..
Si Noemí, que se congele.
Feliz tiempo de renacimiento