Luces
Luz fragmentada en esquirlas de cristal, agotada en la intensidad de iluminar a otros. Mujer libélula apagada tras estrellarse contra las gotas de la realidad.
Una vez brillante, hoy es piedra seca, carbón con sólo un resquicio de fuego interno, a la espera de viento suave que le ayude a encender la flama. Aliento interno surgido de la fuerza innata, esa que será necesario descubrir más allá de Shanadú, de la Atlántida, quizá en el último de los niveles del Xibalbá. Una vez más, la mujer fuego ha de renacer de sus cenizas y recoger sus muertos, volver a centellear.
Imagen: La llamada, Remedios Varo.
This entry was posted on Monday, September 8th, 2008 at 6:27 pm and is filed under Arte e imágenes, Laberintos, Pensamientos y reflexiones, Relatos, cuentos y mini ficciones. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.



September 9th, 2008 at 1:52 pm
Mi Lady: sólo es reposo del combustible quemado, mas el fuego es verdad en vos, y si no hay aliento para encenderlo en pleno, abaniquemos con las manos, querida. Os he dejado convocatoria para transitar la noche en paso de nahual carnívoro. Un beso.
September 10th, 2008 at 3:36 pm
Mi Lady, si vos sois la primera en ser cazadora; no confudais la carne de hombre con la pieza de caza para hechizo, se trata de una metáfora, como siempre; hablamos de la fuerza en lo cotidiano, de la soltura aquella, de la convocación del poder para transitar el instante. Nada de vegetales: sangre!!!! ja, ja,. Un beso.
October 7th, 2008 at 10:10 pm
Me parece que: tiene fuerza y es interesante.
Gracias.
October 8th, 2008 at 9:18 am
Gracias Lucy! Bienvenida a este espacio!