Laberinto IX

El laberinto logra extraviarme una vez más. En esta ocasión una de mis yoes se entrampó en voces absurdas, maledicentes, dolorosas. Escuchar -una vez más- estás loca, no sirves, eres demasiado, empalan la razón y despiertan el odio.

La pequeña se transforma en un demonio corto de estatura, con apariencia de quinceañera, largas pestañas, cuerpo fino, apenas delineado en mujer y la mirada abrazadora de quien odia al mundo, quien sólo goza con la destrucción salvaje de aquellos inferiores.

El enemigo se acerca; camina despacio mientras masca un chicle y hojea algunos papeles. Ella, con inocencia fingida, pregunta sobre el trabajo. Él responde y sonríe, la invita a su oficina para dialogar. Ella acepta. La maldad encarna y ella lo destroza: primero con preguntas hirientes -¿cómo es que dices ser inteligente si no sabes plantear un proyecto?, ¿no tienes con quien salir?, ¿eres tan tonto como pareces?-, después con ataques verbales, pequeños arañazos que con rapidez se transforman en latigazos, para terminar con el sacrificio del antiguo depredador. Ni él, ni esa manada de comemiserias atacaría a ninguna de las viajeras del laberinto en largo tiempo.

Mi yo, solitaria y saciada, corre hacia otra puerta para fundirse en la pared y aguardar paciente mi llamada.

2 Responses to “Laberinto IX”

  1. Mmmm… esa chica pequeñita es una pequeña muy avispada Y DE CUIDADO!!

    Pero es bueno tenerla en nuestro equipo mental! Ohhh Siiii!

    Un beso hasta tu décimo laberinto… (porque ya saliste del noveno irás rumbo al 10 !)

  2. awww!! Feliz cumpleañossss!!!! :D Feliz feliz feliz cumple y que te apapachen muchísimo.

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