Jean François Champollion

Hoy hablaremos de un personaje que desde pequeña me impresionó y de alguna manera tuvo que ver con mi fascinación por la arqueología y la historia.
Jean François Champollion un 23 de diciembre de 1790 en Figeac, Francia. Un dato curioso es que una adivina -o una partera- predijo que sería un hombre destinado a la grandeza. En 1800, Jean François llegó con su hermano a la Universidad de Grenoble, en donde este último enseñaba griego. Así, a los diez años, y en parte debido a su delicada salud, era un ávido lector, lo que le permitió dominar el griego y el latín. La llegada de Napoleón a Egipto despertó en el joven Champollion el interés por esta cultura y su lenguaje. Pensando en descifrarlo, estudió árabe, etiope, copto, hebreo, sirio y caldeo. Fue tal el dominio que Jean François tuvo de estos idiomas que sus amigos le llamaban «el copto».
A partir de 1808, se dedicó a estudiar la piedra de la Rosetta, que es una roca grabada con un mismo texto en tres idiomas: copto o demótico, griego y jeroglíficos egipcios, encontrada en 1799 por el capitán Bouchard en el fuerte Rachid (el nombre del lugar cambió después a Rosetta), que hoy día podemos ver en el Museo Británico porque pasó a manos inglesas cuando Napoleón fue vencido.
A través del estudio de las inscripciones de la piedra, Champollion identificó una forma de descifrar los jeroglíficos al relacionar los nombres de los faraones escritos en cartuchos con los nombres de los reyes Ptolomeo y Cleopatra escritos en las otras versiones (recordemos que él era experto en griego y demótico); así concluyó que la escritura egipcia es ideográfica -dibujos que representan una palabra-, morfológica –un dibujo que representa una sílaba- y fonológica, en donde un signo corresponde a un sonido. Este estudio le llevó muchos años, ya que hasta 1822 publicó una primera versión del mismo en la Carta a Mr. Dacier sobre el alfabeto de los jeroglíficos fonéticos, y lo concluyó dos años más tarde en las Precisiones acerca del sistema jeroglífico de los antiguos egípcios
Un momento duro para Champollión fue sin duda 1815, cuando a raíz de la caída de Napoleón, fue forzado a dejar su cátedra y sus investigaciones en París para huir a su ciudad natal. En 1817 regresa a Grenoble donde se casa y continúa con sus estudios.
En 1824, Luis XVIII lo envía a Turín a estudiar más monumentos egipcios y dos años más tarde lo nombra conservador de la colección egipcia del Louvre, y por fin, en 1826 logra su sueño de ir a Egipto, donde 20 meses y 18 enormes cajas después enriquece la colección egipcia con momias, estatuas, vasos, estelas, un sarcófago y cantidades enormes de anotaciones y dibujos. Lamentablemente el viaje mina la delicada salud de Campollión, así que en 1832, después de sufrir parálisis cerebral, muere a los 41 años con una gran fama tras de sí.
Si desean saber más sobre Champollion, no dejen de visitar
fuente de la imagen:
http://www.archeogate.it/spid/spid.php?cat=egittologicollezionisti&lang=IT&theme=archaeogate



Y muchos quieren que se devuelva la piedra roseta jejejeje sueños guajiros, comoe lq ue regrese el penacho de Moctezuma.
Un brindis por Jean Francois Champollion.
Saludos
El Enigma
Nox atra cava corcimvolat umbra
Muy interesante tu sitio.
Entretenido, con mucho sentido crítico, y con sentido del humor y nos proporcionas material para aprender y para pensar.
Tienes en mí de ahora en adelante a un constante lector.
Saludos!
Enigma, estoy de acuerdo en que eso de regresar tesoros arqueológicos es un sueño muy guajiro.
Saludos
Dantes, bienvenido! En aquel rincón hay todo tipo de cojines para ponerse cómodo y la barra de bebidas -de todo tipo, hasta café- está por allá, así que puedes sentirte como en casa.
Saludos
[...] Pensamientos en voz alta. [...]
rachi.dl.agrini@hotmail.com