Hielo otoñal
Hoy quise sonreirte y el frío congeló el gesto en mi cara. Intenté parpadear y sentí cristalizarse la cornea, el iris y la pupila. Despacio el hielo cubrió la piel pálida y crocante de la mejilla; tanto tenía a la intemperie que no recuperaba su tersura pese a todos los remedios que apliqué noche a noche para ello. Lo único que podía sentir ya eran las emociones prehechas y colectivas: la emoción de un concierto, el llanto ante el melodrama de telenovela, el odio ante la afrenta y la tristeza en lugar del desconcierto.
Quedé cristalizada, lejana de mí y de todo; por supuesto, quedas incluido en el mundo del cual me separa la muralla helada que me gustaría saber derretir.



Es verdad ha hecho un frio que casi casi se encuentra uno con los pinguinos al salir de casa, aunque no ha hehco tanto como la semana pasada…
Saludos!
Cielo azul!!! Qué gusto enorme leerte por acá!!!!
Acá tampoco está como la semana pasada en donde casi tenías que echar al osos polar para caminar, jejeje.
Saludos con mucha alegría de leerte de nuevo (y también en tu espacio).