Desnudando… no precisamente el alma

One, two, three… uno, dos, tres resuena en el megáfono y dudo entre desprenderme de la blusa, los pants o los calcetines. Comienzo mi desnudez invertida, de abajo o hacia arriba y al levantar la mirada veo a quienes me rodean en igualdad de circunstancias.

Todo comenzó horas antes, cuando junto a El Enigma y la Dra Kleine tomé mi lugar en la fila de quienes estábamos inscritos para la instalación de Spencer Tunick; Netwalker sólo nos acompañaba a ratos, pues su lugar estaba junto a los de prensa, en una terraza del hotel Holiday Inn Centro histórico, así que iba y venía entre disparos de obturador y visitas express. Nos comentó que vio a Caro y Altamar, pero lo dormidos no ayudó a reunirnos con ellos.

El tiempo pasó y nos dieron las cuatro y las cinco y por fin avanzamos. Pasamos dos barreras de organización y vislumbramos el zócalo desde la esquina de 16 de septiembre. -Fórmense en fila india y tomen asiento- nos indicó una chica de la organización, así que obedientes hallamos un lugar en el pavimento helado. ¿Cómo sentarnos en ese espacio reducido sin apachurrar al vecino? Enredándonos un poco o como pudimos aguardamos. El tiempo seguía su marcha. Reí con las ocurrencias de los vecinos de fila, sobre todo cuando llegó un tal Armando y quien lo esperaba lo recibió con un bailecito de tucán (con tanga de pico y todo). Cerraba los ojos, tiritaba un poco, tratando de alejar el frío o el nervio, me levantaba, sentaba y comenzaba de nuevo el ritual. Por fin, el cielo comenzó a clarear y se escucharon instrucciones. Ya mero pero todavía no… fuera tenis, bolsa lista. Ahora sí. Desnuda caminé en calma hacia la plancha del zócalo, tomada de la mano de Higor, un amigo de Don Enigma, para no separarme del grupito.

tunick_df.jpg

Una persona por cuadro, y eramos tantos… avanzamos un cuadro hacia atrás varias veces, uno adelante y otra vez hacia atrás; parecía un baile de hojas secas una mañana de otoño en pleno mayo. Cuando sólo quedó aguardar a que más personas tomaran su lugar en el extremo de la plancha, dejé a mis ojos libres para buscar a la Mariposa de Humo, y no, nada; su rastro perdido, igual que el de otra amiga que desde tierras queretanas viajó a soltar miedos entre la multitud (como yo, o como muchos más). Parada, con el rostro hacia el portal de comerciantes, sorprendida del frío que traspasaba a través de mis pies, aguardé sin pensamientos hasta la siguiente orden: posición de saludo a la bandera ausente. Acostada sobre el piso helado, recordé a mi papá, que me decía que llevara un plastiquito de esos de envolver comida que me separara de la mugre. El cielo limpio, azul pálido, sólo cruzado por algunos pájaros curiosos. Cuando por fin se terminó la toma, tomé un respiro, risas con los compañeros y voltear hacia la catedral para la posición fetal, en donde no sabía si adoptar la child pose de yoga o dejar los codos doblados o qué, hasta que Higor, con las mismas dudas, sugirió ver el cartel, ¡ohh! problema solucionado, sólo quedó respirar, sumir la pancita y aguardar de nuevo mientras mis piernas dormían lo que el resto de mí no.

Después caminamos rumbo a 20 de noviembre, donde hubo quienes subieron a los postes a bailar, o bien con complejo de cariátide se colgaron de un enrejado. Otros aplaudimos el paso de un hombre en silla de ruedas, o de una pareja de ancianos tomados de la mano. Casi en la esquina, donde terminan un par de tiendas departamentales que visité durante años, nos detuvimos, comprimimos, unimos a la multitud. Brazos arriba, derecho, izquierdo, el otro izquierdo, dedos y puños, sonrisas y cánticos. La vista era impresionante, bueno, lo poco que pude ver, porque dada mi estatura, veía espaldas y cabezas, jejeje.

La sorpresa de la mañana fue la toma sólo con mujeres. Después del desconcierto que causó la falta de instrucciones y el ver a los hombres vestidos y cercándonos, acechantes, la Dra y yo nos acomodamos cerca de la entrada del metro, una sobre otra, y sobre otras chicas más, acomodadas como plumas, olas, en paz con los ojos cerrados. Cuando Tunick dio las gracias, caminé rumbo a los portales a vestirme, y en eso ví algo que aún puebla mis sueños, igual que un magnífico vestido de una fiesta cualquiera: una chica llevaba en la espalda la espina y alas de un esqueleto de dragón tatuadas en varias tonalidades, wow!, con eso, pienso seriamente hacerme un tatuaje para festejar mi cumpleaños.

Vestidos, con la experiencia a punto de terminar, le pedí a mis compañeros de viaje que esperáramos unos minutos junto al Nivel de los lagos, la estatua en donde había quedado de ver a mi amiga, y nada, sólo personas en busca de su ropa, los organizadores corriendo de un lado a otro y personas con una sonrisa en el rostro caminando a las orillas de la plaza. En la entrada del hotel donde estaba la prensa fuimos entrevistados por varios medios, y sólo cuando ví a Net, recordé a Caro y Altamar, que dada la hora estaban desayunando (o eso creo).

Ya en casa, vi algunas fotos y confirmé mi sospecha: fue increíble desnudarse así, sin sentir nada más que el viento en la piel, ser una hoja más, una mota colorida dentro de un cuadro hecho por miles y miles más. Desnudé mis miedos y encontré a una mujer atrevida y fuerte, orgullosa y sorprendida de sí. Me encontré a mí.

17 Responses to “Desnudando… no precisamente el alma”

  1. Excelente
    Maravillosa
    Deliciosa
    Increíble

    … y demás epítetos a tu crónica. Tus palabras simplemente las gocé como si fuese olas meciéndome!

    Lástima que no nos pudimos encontrar… No entiendo por qué, si eramos re-poquitos…

    En fin… aquí una foto que tomaron donde se puede ver por dónde quedé.
    http://www.flickr.com/photos/guacamoleproject/487246039/

    Un abrazote!!

  2. Pues henos en las mismas circunstancias…
    Pero va en camino la prueba feaciente… jejeje

  3. que lindo y que padre, te confieso que yo no fuera capaz, por una enorme cantidad de posibles inseguridades arraigadas en mi. Pero te admiro y no sabes cuanto.
    Ahora me voy y tu como siempre, te vienes conmigo, ya que alguién con esa fuerza espiritual como la que tu posees, es precisamente la clase de amigas que necesito para compartir el alma.
    un beso par ti Ileana !

  4. Caracoles,lo hicistes, y que lindo ese encuentro con vos misma, un abrazo.

  5. A Caro y a Altamar nos los llevamos a desayunar y a que se fueran a dormir pues estaban quedándose jetones.

    Chida tu crónica. Comparto la mía.

  6. Mariposa, gracias, gracias. Yo también gocé mucho tu crónica :) y ahora que ví la liga, no estábamos tan lejos, nosotros estábamos más o menos a la altura del asta bandera, en la fila naranja/roja.

    Y si eramos poquitítos, jeje.

    Un abrazote

  7. Dra, ya la recibí!!!! Brinqué con el color que nos identifica, jejeje.

    Gracias

  8. Angie, yo tampoco pensé que me atrevería y me sorpendí haciéndolo… quien sabe, eres un alma arrojada.

    El viaje me mareó un poco, así que hemos de hallar otra manera que no sea doblados en la maleta ;-) .

    Y qué decirte sobre tí y el alma que te habita… no cualquiera enfrenta lo que tú con esa aceptación, te admiro mucho y me siento honrada de saberte amiga.

    Un enorme abrazo de bienvenida a este continente

  9. Germán, mil gracias!!

    Un abrazo hasta Bolivia, que algo de mí ha de llegar en la maleta de Angie

  10. Control Zape, me alegro saber que no estuvieron esperando a alguien que nunca llegó.

    También tu crónica está chidísima, la leí ayer que ví la liga con Caro.

  11. Ileana! Ojalá nos hubiéramos encontrado, yo recordé que Netwalker nos dijo que nos veíamos en una mesa… pero no encontramos ninguna! Tons nos fuimos a desayunar con Héctor y Lupe, con los que estuvimos todo el tiempo.

    Me encantó tu crónica y comparto lso sentimientos, últimamente yo no ando tan inspirada para esribir.

    Por cierto, la portada de ayer del periódico Metro era una foto enooorme a doble página de la instalación, y en la esquina superior der echa apareces tu… te reconocí por tu cabello, y la Dra y el enigma también aunque a ellos los tapan las letras de la cabeza en la portada.

    Saludos!! a ver si puedo conseguir otro ejemplar aqui en el trabajo, y te lo doy la próxima vez que nos veamos… ;)

    Saludotes!

  12. Y las fotos? ;-)
    Ric

  13. Me sorprendio saber que Cesar habia ido. Muy padres sus fotos. Curioseando por sus links llegue a tu blog. Y mas sorprendido estoy de saber que estuviste ahi entre la gente. Que padre. Son los primeros (y quiza los unicos) que conozco que fueron. Esto me lo tienen que contar con un cafe.

    Saludos

    PD. Le voy a pasar esta pagina a unas amigas

  14. Caro, gracias!

    Será hora de planear otra reunión? Jejeje. Lo que más risa me da es que yo quería ser discreta y resulta que los medios opinan lo contrario…

    Un abrazo y qué bueno que continúes escibiendo, aunque sea poquito.

    Pd. Espero que si puedas conseguir un ejemplar

  15. Ricardo, ya pongo una en el post y te dejo la dirección de las fotos de César-Netwalker http://www.flickr.com/photos/netwalker100/sets/72157600189886930/ .

    Un abrazo

  16. Raúl!!!!!

    Pues si, allá estuvimos, y tienes razón, es un buen pretexto para un café de actualización… pongámosle fecha, no?

    Bienvenido entonces y me encantará que le pases la dirección a tus amigas. Gracias.

  17. [...] una crónica Mortifaga El crudo cemento y calor humano Y que nos encueramos con Spencer Tunick! Desnudando… no precisamente el alma Let’s go tunick! ¡TUNICK! Lo hicimos! Modelos de Spencer Tunick My Tunick experience [...]

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