De regreso

Después de una semana de no escribir nada, heme aquí de regreso. Vuelvo cansada y feliz.

Ha sido una intensa semana. Primero el viernes fuimos a la Ciudad de México para acudir a una cita que yo tenía pendiente… fuimos a ver la exposición FARAóN en el Museo Nacional de Antropología. Y digo cita pendiente porque en otra vida -cuando yo era preadolescente, como dicen ahora, y durante buena parte de mi adolescencia- yo soñaba con ser arqueóloga y los egipcios eran uno de mis pueblos favoritos.

El estar ahí, viendo pequeños monumentos, estelas, piezas, fue un poco como un sueño y quiero agradecer profundamente a Gaby y Alejandro que nos hayan permitido compartir el día y dejarnos entrar con ellos, porque hicimos 2 horas menos de cola. Todavía siento a flor de piel la emoción que sentí al ver los papiros, las estelas, el maravilloso sarcófago y la piecesitas de El Amarna, un sueño perdido, casi borrado del faraón Akhenatón y cómo eso influyó en el egipcio más conocido del mundo, su hijo Tutankamón.

No se si todos sientan igual, pero sentir esas piezas, esa piedras tan llenas de tantas vibras, de tanta historia, de tantos sueños, esperanzas y esfuerzos, siempre me ha hecho sentirme como transportada a otro espacio, y sin embargo, seguir ahí, como en sueños.

Y para aprovechar el día pasamos al Castillo de Chapultepec, que para mí es de esos lugares idílicos por el paisaje, los muebles, la arquitectura, y no sé, pero ver casonas y palacios me hacen sentirme cómoda y puedo ver a mujeres bajando esas escaleras en semicírculo con los grandes vestidos que se usaron hasta principios del Siglo XX. Ver nuevamente la recámara de Carlota, y los patios, el alcazar, todo restaurado, es maravilloso, porque por lo menos hay preocupación por mantener en buen estado esa parte de nuestra historia.

De este viaje se me olvidaba la visita a Torre Mayor que hicimos el vienres en la noche, para aprovechar el viaje y ver desde muy arriba la ciudad.
Ciudad de México
Al regreso a la realidad, aterricé en una semana de locura completa, porque entre el trabajo cotidiano, los quehaceres cotidianos, como ir al super, fiestas infantiles y trabajos extraordinarios como las dos auditorías que tenemos en mi trabajo me han impedido tener un momento para sentarme y escribir.

Por fin, cansada y feliz, tengo unos momentos para escribir un poco, deseando que sea la noche para escribir un poco más.

This entry was posted on Friday, June 24th, 2005 at 1:10 pm and is filed under Pensamientos y reflexiones, Vivencias e ideas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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