Crónica del último Potaje

A más de un mes…

La cita llegó. La luna radiante en el cielo y octubre abriendo la puerta. Después de ensayos desincronizados y caóticos –como en todos los potajes–, era el día del estreno.

Hubo que mover alfombras y tirar cojines por todo el patio de la Escuela de Laudería, organizar una sala de divas, entre ropa, luces y un par de copas de vino, colocar mi mesita y alistar todo para que la tercera emisión del Potaje Exótico diera inicio.

Aux Matanshi, el ensamble musical que nos acompañó, dio comienzo a su participación musical, que se entrelazaba con las llamadas en voz de Ceci de la Vega. Tercera llamada y comenzó el Nudo de aferrar. En él, Laura Corvera y Carla Patricia Quintanar dieron lectura a un texto de amor, desamor, narraciones de vida; las acompañaron las magníficas ilustraciones de Vera Biniza y la interpretación dancística y como clown de Atalo Robles, quien enfundado en casaca de presentador, chaleco negro o bien como miembro de protección civil puso un toque diferente. Mi parte favorita, cuando ellas leen si hubiera y él bailaba con una katana a juego con la ilustración de Vera.

Otra intervención musical y tocó ahora el Nudo dogal de vagabundo, el mío. Así, con sonidos de citara y percusiones, Orlando Scheker, primer bailarín, inició de cabeza en la escalera, para trepar el barandal, y darse vuelta, como el personaje del texto, para deshacer los nudos involuntarios y enfrentarse a su destino. El ejercicio de improvisación de ritmo, en el que el texto era una guía, pero quien llevaba la batuta era la música de Aux Matanshi, resultó interesante, bello en la ejecución siempre impecable de Orlando y mi voz tratando de dar cuerpo a los dos personajes de la historia.

Una intervención musical más y fue hora del último nudo, el Nudo constrictor. En él, un poema de Lydia Zárate, en voz de Claudia Dovalí y la autora,  guiaba la proyección de fotos de Ramiro Valencia y en las pausas la intervención con notas de guitarra de Laura Chávez Blanco y la interpretación dancística at libitum de Rodrigo González. El poema de mujer cobró imagen y sonido, pudo sentirse.

Al terminar no hubo fade de luces, al contrario, las luces se encendían y todos pudimos dar por terminado el Potaje.

Potaje 3 todosFoto: Ramiro Valencia

Este fue el último potaje, tres somos las Nix –el colectivo de creación con el cual hemos trabajado del 2007 para acá–, tres ejercicios en donde mezclamos artes y creadores, tres y no más. No creo que estemos tan tranquilas para abandonarlo todo, pero quizá se momento de pasar al siguiente plato, que de sopas y calderos tuvimos ya bastante.

This entry was posted on Thursday, November 5th, 2009 at 11:09 am and is filed under Pensamientos y reflexiones, Vivencias e ideas. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

2 Responses to “Crónica del último Potaje”

  1. November 5th, 2009 at 11:15 pm

    K says:

    Creo estar de acuerdo..tres y no querer algo aparte de ello…Lastima q me lo perdí.Ese dia lo recuerdo como un timbrazo en el timp[ano de la memoria…Tambien algo de potaje me alcanzo y recuerdo la luna de ese dia…Pero segura estoy nos enkontraremos en algún viaje, andamos ajetreadas la srta L y yo pero segura estoy de q si no forzamos al destino a buen puerto llegaremos…Nos veremos en el proximo proyecto q emprendan las Hadas para llevar la magia a los rinkones o donde se necesite!!

  2. November 6th, 2009 at 3:51 pm

    Ileana says:

    Querida K, aunque la señorita L y tú no estuvieron de cuerpo presente, algo de ustedes rondó por ahí.

    Un abrazo y ya nos encontraremos en otras letras, otros sueños.

    Un abrazo

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