Conversación epistolar

Querida Señora C:

Agradezco sus palabras y me siento halagada con ellas. Al respecto le comento que el viaje ha resultado una bendición, puesto que tiene la oportunidad de hacer su labor de fenix a las orillas del tiempo, no tendrá que recurrir a los subterfugios del amor terrenal, ni tampoco a los laberintos interiores en los cuáles es fácil perder el sentido de la búsqueda a falta de un referente neutro como el mar.

Sépase una inspiración para nosotras, partícipes de esta corte de milagros y letras, de sueños y anhelos, de viajeros. Qué sería de mí (de nosotras me atrevería a decir) sin sus letras, complicidad, palabras de aliento, que pese a lo que diga, no son maledicencias, sólo reflexiones desde el borde de la tristeza.

Sepa querida amiga, que le acompaño en su viaje mientras bordo con sueños un futuro más prometedor, un futuro en paz, para ser el momento.

Gracias, mil gracias querida señora C, que en lo que prepara su viaje y en su ausencia, aguardamos con ansia sus palabras de inmortal en sus ratos libres.

Con cariño, Lady I.

This entry was posted on Monday, July 28th, 2008 at 3:22 pm and is filed under Epístolas, Pensamientos y reflexiones, Relatos, cuentos y mini ficciones. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

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