Archive for the ‘Autores invitados’ Category

De libros y pasados

” –¿No te parece raro el grosor de un libro cuando lo lees varias veces? –le había preguntado Mo en su último cumpleaños, cuando contemplaban cada uno de sus viejos libros–. Parece como si cada vez algo se quedara adherido entre sus páginas. Sentimientos, pensamientos, sonidos, olores… Y cuando al cabo de los años vuelves a hojear el libro, te descubres a ti misma dentro, un poco más joven y diferente, como si el libro te hubiera conservado igual que una flor prensada, extraña y familiar al mismo tiempo.”

Cornelia Funke
Sangre de Tinta

Llamada del destino

Leyendo historias entremezcladas, la novela regaló esta sorpresa…

>>¿Cómo puedo describir la primera vez que me topé con mi destino? Un fuego divino me ardió en el pecho, mi corazón brilló. En comparación mi vida hasta entonces había transcurrido a un ritmo triste e indolente. Ah, Osama, ojalá pudiera hacerte partícipe de lo que se siente cuando uno se alinea por fin con los deseos que Dios le tiene reservados. Había recibido la llamada.

Rabih Alameddine
El Contador de historias

Para iniciar el año

Hoy es el primer lunes del año, y justo cuando pensaba en las palabras con las que abrir este nuevo capítulo, éstas aparecieron como en acto de magia:

Para un guerrero de luz no existe un amor imposible. No se deja intimidar por el silencio, por la indiferencia o por el rechazo. Sabe que detrás de la máscara de hielo que las personas usan, existe un corazón de fuego.

Pablo Coelho

Seamos pues, guerreros de luz corazón de fuego.

Viajes

“Viajar, ver otros sitios desde otras perspectivas, llenarte del espíritu de sorpresas. Viajar, no para huir sino para tener un punto de vista distinto desde el cual volver, aunque nunca se regrese siendo el mismo que partió. Nunca se es el mismo después de haber volado.”

Roxanna Erdman

Mario Benedetti – Enamorarse y no

Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

Mario Benedetti
1920-2009

Mario Benedetti – Currículum

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente.

Usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica.

Usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros.

Usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío.

Entonces
usted muere.

Mario Benedetti
1920-2009

Mario Benedetti – Botella al Mar

Una noche recibí una invitación de Mariposa de Humo para sumarme a un homenaje a Mario Benedetti en la blogósfera, así que aunque me confieso pobre lectora de poemas, he aquí un pequeño grano en el inmenso mar…

Botella al Mar

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.

Mario Benedetti
1920-2009

De otras letras

En días recientes me di a la tarea de re-encontrarme con lecturas de otros tiempos; la primera fue Arráncame la vida como comparación inmediata entre mis recuerdos del libro y la película. Enseguida fue Isabel Allende la elegida. De ella extraigo estos fragmentos que me conmovieron:

“Desperté de madrugada. Era un miércoles suave y algo lluvioso, en nada diferente de otros en mi vida, pero éste lo atesoro como día único, reservado sólo para mí… Preparé un café negro y me instalé ante la máquina, tomé una hoja de papel limpia y blanca, como una sábana recién planchada para hacer el amor y la introduje en el rodillo. Entonces sentí algo extraño, como una brisa alegre por los huesos, por los caminos de las manos bajo la piel. Creí que esa página me esperaba desde hacía veintitantos años, que yo sólo había vivido sólo para este instante, y quise que a partir de ese momento mi único oficio fuera atrapar las historias suspendidas en el aire más delgado, para hacerlas mías.”

Eva Luna
Isabel Allende

“La felicidad que se vive deriva del amor que se da”

El Plan infinito
Isabel Allende


Sal

Desde un rincón de mi tristeza, animada por un día soleado y ventoso, comparto este texto de una de las diosas de la literatura. Ella, Luisa Valenzuela, viene a México y mi maestra-amiga y yo comenzamos a fraguar sueños para verla… (suspiro).

Sin más, dejo colgado en la ventana

Sal
Luisa Valenzuela

Entre nosotras el llanto está prohibido. Otras manifestaciones emotivas, otras emociones no, pero sí el llanto: prohibido. Al celo, por ejemplo, podemos darle libre curso y alegrarnos. A los celos, en cambio, debemos mantenerlos bajo estricto control, podrían degenerar en llanto.

¿Por qué tanto miedo a las lágrimas? Porque las máscaras que usamos son de sal. Una sal roja, ardiente, que nos vuelve hieráticas y bellas pero nos devora la piel.
Bajo las rojas máscaras tenemos el rostro en carne viva y las lágrimas bien podrían disolver la sal y dejar al descubierto nuestras llagas. La peor indecencia.

Nos cubrimos con sal y la sal nos carcome y a la vez nos protege. Roja sal la más bella, la más voraz de todas. En tiempos idos nos restregaban la boca con sal roja, queriendo lavarnos de impudicias. ¡Brujas! gritaban ellos cuando algo perturbaba el tranquilizante orden por ellos instaurado. Y nos refregaban la cara contra la roja sal de la ignominia y quedábamos anatomizadas para siempre. ¡Brujas! nos acusaban, acosaban, hasta que supimos apoderarnos de la sal y nos hicimos las máscaras más bellas, iridiscentes, color carne, traslúcidas de promesa.

Ahora ellos, si quieren besarnos – y todavía a veces quieren – deben besar la sal y quemarse a su vez los labios. Nosotras sabemos responder a los besos y no tenemos inconveniente en quemarnos con ellos desde el reverso de la máscara. Ellos/nosotras, nosotras/ellos. La sal ahora nos une, nos une la llaga y sólo el llanto podría separarnos.

Con máscara de sal nos acoplamos y a veces los sedientos vienen a lamernos. Es un placer perverso: ellos quedan con más sed que nunca y a nosotras nos duele y nos aterra la disolución de la máscara. Ellos lamen más y más, ellos gimen de desesperación, nosotras de dolor y de miedo. ¿Qué será de nosotras cuando afloren nuestros rostros ardidos? ¿Quién nos querrá sin máscara, quién en carne viva?

Ellos no. Ellos nos odiarán por eso, por habernos lamido, por habernos expuesto. Por habernos ellos lamido, por habernos ellos expuesto, ellos. Y nosotras sin siquiera derramar una lágrima, sin permitirnos nuestro gesto más íntimo: la disolución de la propia máscara gracias al prohibido llanto que abre surcos para empezar de nuevo.

Vivir la vida

El lunes terminé Vivir la vida, de Sara Sefchovich; dos fragmentos me encantaron. El primero porque siento que somos palabras y construimos el mundo cuando lo nombramos. El segundo fragmento me encantó porque pareciera que la vida nos pasa, cuando cada acción u omisión tiene que ver con el resultado final.

tulipan

Las palabras hacen visibles verdades evidentes.

tulipan

Yo no sé si en esta vida las decisiones las tomo yo o ellas me toman a mì. Creo que más bien ha sido eso último. A mí las cosas me han sucedido: este me empujó, aquel me jaló, uno me ofreció, el otro me arrebató. Yo sólo obedecí y no tuve nada que ver.

¿O sí tuve?

A lo mejor cada vez que me fui, cada vez que hice por olvidar, cada vez que guardé silencio, estaba eligiendo. Quien sabe, puede ser.

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