Calaveritas

En estricto alfabético, con respeto, estima, cariño, amor.
Ileana

Estaba el Enigma en su Enigmatario
Escribiendo muy inspirado,
Cuando llegó la Calaca
Leyendo de Arreola el “Bestiario”.

Ahorita mismo consulto al Enigma
Sobre “El rinoceront”
Y su carácter literario.
Más él estaba tan ocupado
Que a la Flaca, ni un obituario.

Ella indignada, a la tumba lo arrastró
Y el Enigmatario se acabó.
¿Quién ahora nos planteará
Asuntos interesantes?
Desde su tumba el Enigma,
ahora posteando en Olganza
Igual que desde “endenantes”.

Magdita muy calladita
Nada más leyendo estaba
Así que por no decir ni mi alma,
La Calaca también con Magdita cargaba.
-A ver si así queda claro
Que ver tiene su precio,
No más faltaba!
Que eso quede claro para
Cualquier necio.

Qué maneras tan curiosas
De recordar tiene uno

Tarareaba la Mariposa
Leyendo el Uno más Uno.

La Muerte muy conmovida
Sonábase en su pañuelito
Así que despacito, suavecito
A la Mariposa hizo humito.

Todos en su jardín buscamos
Los cardos y las hierbabuenas,
Y la Mariposa desde el panteón
Nos manda de flores al viento,
Cententas.

Mary Carmen en su cocina
Lidiaba con el Susodicho
Mientras Lady y el Holligan
Peleaban por un “me ha dicho”.

Así, entre cuchara y cucharazo,
Mary Carmen al Recetario
Con anécdotas aderezaba.
Tan entretenida estaba
Dándole a la compu teclazos,
Que a la Muerte no veía
Por más que ésta llegó dando bandazos.

“Yo quiero también mi caldito”
-Pensaba la Flaca-
“Que muerta y todo
También tengo mi corazoncito”.

Así que a Mary Carmen
Vamos todos a extrañar,
El Susodicho se lamenta,
Los pelos se quiere arrancar,
Así que para consolarse,
A falta de frijoles,
No le quedó más que a sus palomas
Mandar a hacerlas unos buenos moles.

Entre foto y post el
Netwalker se asombra,
Pues acaba de ver
Un cuerpo sin sombra.

Es la Calaca flaca,
Que estaba posando
Pues antes de llevárselo al cementerio
De modelo estaba jugando.

Así quedaron vacíos
Foto Digital, la Floggera y la Mirada
Na´ más penaba Ileana toda apurada.
La muerte se lo llevó
Y con los chilpayates
Solita la dejó.

Aquí se acabaron los versos
Y las canciones,
Que no hay taller que salve
A Ileana de las tentaciones.
La Muerte también se la llevó,
Y no pudo siquiera recoger los chones.

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