Archive for November, 2009

Nostalgia de mar

Quiero escuchar las olas, y caminar justo en el borde del agua, ahí donde la arena está húmeda y existe el riesgo de mojarse por un instante, sólo si la ola rompe más cerca de los pies. Luego ver las huellas borrosas y quedarse quieta un rato hasta que el mar se las lleva a paseos infinitos. Parten las huellas y los sueños inconclusos, se borran las huellas y los miedos, y la espuma besa el arco del pie, se mete entre los dedos, invita a adentrarse en el océano.

Anhelo sentir el agua en ese juego indeciso acariciando mis pies y las cosquillas resultantes de la arena deslizándose cuando las aguas se retiran. Y un paso más, y otro, y brincar la ola rompiente con el agua hasta las rodillas y correr hacia cualquier lado, siempre paralela al mar. Sumergirse es divertido, sin embargo, no tan sensual como ese coqueteo discreto.

Mar, oh mar, a mar, amar. Qué fácil resulta jugar con el mar, la mar. Cursi quizá, sin embargo, este es el humor resultante de pensar en el mar. En los atardeceres rojos de Vallarta, con el pueblo de tejas a la espalda y el océano infinito a los pies mientras el sol se desliza hacia las profundidades.

Por eso hoy lanzo una botella que ha de llegar al mar mientras suspiro en una oficina y pienso en el sabor a mar.

Silencios

Hace casi un mes que este blog guarda silencio. Cuando lo inicié escribía una vez a la semana y hubo en tiempo en el que hasta dos post al día veían la luz. En estos tiempos pasan quince días, casi un mes y no hay letras. Sigo con la sequía de palabras. Quizá es la falta de tiempo –mental, más que nada–, quizá es porque no se que decir o las palabras se cuelan en facebook, en conversaciones, en divagaciones que pienso escribir, pro no tomo la pluma, el lápiz o el teclado y lo hago.

Otra vez, como al inicio, el blog requiere esa constancia. Estar acá de cuando en cuando.

Crónica del último Potaje

A más de un mes…

La cita llegó. La luna radiante en el cielo y octubre abriendo la puerta. Después de ensayos desincronizados y caóticos –como en todos los potajes–, era el día del estreno.

Hubo que mover alfombras y tirar cojines por todo el patio de la Escuela de Laudería, organizar una sala de divas, entre ropa, luces y un par de copas de vino, colocar mi mesita y alistar todo para que la tercera emisión del Potaje Exótico diera inicio.

Aux Matanshi, el ensamble musical que nos acompañó, dio comienzo a su participación musical, que se entrelazaba con las llamadas en voz de Ceci de la Vega. Tercera llamada y comenzó el Nudo de aferrar. En él, Laura Corvera y Carla Patricia Quintanar dieron lectura a un texto de amor, desamor, narraciones de vida; las acompañaron las magníficas ilustraciones de Vera Biniza y la interpretación dancística y como clown de Atalo Robles, quien enfundado en casaca de presentador, chaleco negro o bien como miembro de protección civil puso un toque diferente. Mi parte favorita, cuando ellas leen si hubiera y él bailaba con una katana a juego con la ilustración de Vera.

Otra intervención musical y tocó ahora el Nudo dogal de vagabundo, el mío. Así, con sonidos de citara y percusiones, Orlando Scheker, primer bailarín, inició de cabeza en la escalera, para trepar el barandal, y darse vuelta, como el personaje del texto, para deshacer los nudos involuntarios y enfrentarse a su destino. El ejercicio de improvisación de ritmo, en el que el texto era una guía, pero quien llevaba la batuta era la música de Aux Matanshi, resultó interesante, bello en la ejecución siempre impecable de Orlando y mi voz tratando de dar cuerpo a los dos personajes de la historia.

Una intervención musical más y fue hora del último nudo, el Nudo constrictor. En él, un poema de Lydia Zárate, en voz de Claudia Dovalí y la autora,  guiaba la proyección de fotos de Ramiro Valencia y en las pausas la intervención con notas de guitarra de Laura Chávez Blanco y la interpretación dancística at libitum de Rodrigo González. El poema de mujer cobró imagen y sonido, pudo sentirse.

Al terminar no hubo fade de luces, al contrario, las luces se encendían y todos pudimos dar por terminado el Potaje.

Potaje 3 todosFoto: Ramiro Valencia

Este fue el último potaje, tres somos las Nix –el colectivo de creación con el cual hemos trabajado del 2007 para acá–, tres ejercicios en donde mezclamos artes y creadores, tres y no más. No creo que estemos tan tranquilas para abandonarlo todo, pero quizá se momento de pasar al siguiente plato, que de sopas y calderos tuvimos ya bastante.

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