Archive for April, 2009

Besos

Pensé beso. En la espera mis labios comenzaban a cuartearse, la piel rompía su tersura en protesta mientras pequeñas lajas blanquecinas de desprendían del labio inferior.

Pensé beso. Un abrazo, palabras cómplices, alguna voz cantando al fondo de la escena. Justo cuando dejé de pensar, unos labios tocaron los míos con sorpresa y deleite. Saboree la alegría cereza y el asombro jamaica; sentí la suavidad del deseo y tu boca devorando mi pequeño labio trenzando en el  sabor a  madrugada.

Alas y raíces

En estos días de renovación he visto volar y encontrado raíces:

Alas y raíces. El viernes fui a ver Proyecto 4 y –como siempre– fue una delicia ver el trabajo de Carlos Campillo y Geovanni Pérez, esta vez acompañados por Yadane e Isabel. Entre sombreros, burbujas y unas coreografías con maestría en su ejecución los ví volar, fui testigo de otro despegue porque se que llegarán lejos; al tiempo, me sorprendieron con una pequeña mención en el programa en donde recordé las raíces, la importancia de ayudar, difundir, compartir. Gracias por permitirme ser testigo de su trabajo, por hacerme sentir cómplice de algún modo.

Alas. Erick se fue a Campeche con la compañía de teatro Pequeñas Sabandijas de Palacio a presentar La Nave Pierrot en el Encuentro de teatro infantil. Siento un gran orgullo verlo convertido en actor, disfruto su logro y la proyección que tiene en el escenario y saber que aún con sus pequeñas alas, vuela lejos de casa, cada día un paso más cerca de el comienzo en serio de su proceso de individuación –bonito nombre para llamarle a la adolescencia–, así, se desprende del niño para dar paso al jovencito que está a unos meses de convertirse en puberto de secundaria.

Aquí respiro un poco y confieso que una part mía deseaba acompañarlo, dejarlo acunado en mis brazos como cuando cabía en ellos todo su cuerpo, sin embargo, lo dejé ir con las hadas que han de cuidar su vuelo.

Raíces. El sábado hubo una reunión de ex-CIEs y disfruté mucho reencontrando compañeros y amigos. A algunos de ellos los había visto en reuniones anteriores, a otros tenía una o dos vidas de no verlos. Me encantó ver a Paulina que fue de las cómplices de la Neill y qué decir de Rita-Maki, una de mis mejores amigas durante el tránsito niñez-adolescente. Gracias amiga, me ayudaste a un solito de vuelo que por añguna razón desconocida no me animaba a enfrentar.

Entre las caras nuevas pero conocidas estaba Fernando, yogi de tiempo completo, y en la plática salió a colación el taller que amos compartimos y que por alguna razón misteriosa estaba guardado en otro apartado en mi cabeza, puesto que pienso en mi primera incursión en esta práctica milenaria más como experiencia mística que como yoga simple y pura. Así, gracias por ayudarme a recuperar el recuerdo.

Así, raíces firmes, alas desplegadas, listas para nuevos vuelos, emprendo el regreso a la cotidianidad.

A través de ella

El mundo de las letras es una hoja cualquiera sobre un escritorio. Sobre él se posa una burbuja cristalina, fría y pesada, guardiana de los colores que imprime su mirada vidriosa a las palabras habitantes para mutarlas en caricias desteñidas de una tarde de oficina.

Las vocales adquieren diferentes contornos al desdibujarse convexas mientras el azul tornasolverde acaricia la curva acinturada de la O. El calor del roce la transfigura en B, mientras el naranja pasión que habita la burbuja juguetea curioso con los puntos; los estira, estruja, besa hasta que –rendidos– ceden su volumen y se pierden en la blancura amplia y absorbente del papel.

Wordle ocho meses después

Este rincón me llama. De momento no hay letras, acompañar a los niños evoca imágenes diferentes. Sin embargo no deseo que  pase otro día, así que entre tanto dejo esta constancia de lo que en este tiempo dice el blog a diferencia de tiempo atrás.

Wordle: 8 moths later

Sueño helado

Fue justo en una noche canicular, tu piel se perlaba salobre, tu boca anhelaba frescura. Entonces pensaste en mí.

A través de mi cuerpo translúcido observaste el aire nocturno de abril. Con ojos cerrados acercaste la boca. Por el calor de tus labios desprendí cinco gotas de mi cuerpo helado, mismas que –con total placer– recogiste con la lengua. Permitiste que acariciara cada milímetro de tus labios, barbilla, cuello, pecho. Suspiraste quizá debido a lo refrescante de mi piel.

Pensé  deshacerme en tí, transformarme en líquido para refrescar la noche, la memoria, la sed. Como leyéndome el pensamiento, fui llevada de nuevo a tu boca y con tus besos saciaste el ansia. Por unos instantes fui toda para tí.

Caricias

El viento agita el ramaje del árbol cercano a mi ventana. Las ganas de ser hojas desbordan el teclado. Quiero sentir la caricia fría y cosquilleante de un susurro al anochecer o a pleno medio día, a la vista del mundo entero. El roce infinitesimal del deseo en el interior de la piel con tan sólo convocar un recuerdo. Son tus labios quienes responden. Enumeran (los labios) tareas, cifras, trivialidades en la conversación, y posados en mi piel se traducirán –igual que el viento en las hojas– en recorrido pausado y acariciante en cualquier amanecer.

La Nave Pierrot y otros puertos

He estado en altamar, desaparecida un poco de mi casita virtual. El aire huele a vacación; así retomo un rosario para contar las horas para enfilar mi vela hacia rumbos diferentes a la oficina.

Aprovecho para invitarlos a La Nave Pierrot, la obra de teatro en la que participa Erick, mi hijo, en la que junto con cinco niños se embarca e la huida de una España ensangrentada con la Guerra civil hacia México hacia otras vidas.

Ayer vi el ensayo general y quedé gratamente sorprendida de ver a los niños en sus papeles, todo lo que proyectan en el escenario y –¿esperaban otra cosa?– me sentí orgullosa de Erick. Además admiro el trabajo de Mariana Hartasánchez y Miguel Loyola en la dirección. No es sencillo guiar a un niño, dos… seis es trabajo de profesionales.

En estos días estaré en puerto, y ahora si, continuaré las letras inspiradas por el resplandeciente sol de abril.

Pd. Las funciones son 5, 6, 7, 8, 11, 12, 13 y 14 de abril en el Patio Morisco del Museo de la Ciudad (en Querétaro) a las 8 de la noche.

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