Archive for March, 2009
Otra película de huevos y un pollo

Es fin de semana y el cine llama. ¿Qué opción? Ni lo pienses: Otra película de huevos y un pollo, dirigida por los hermanos Riva Palacio –Rodolfo y Gabriel–. Acompaña a Toto, Willy, Bibi y mi favorito Confi en esta nueva aventura.
Por supuesto es para todo público, los niños la disfrutan bastante.
Un ciclo de Coordenadas
Parece que es definitivo, todo se rompe y vuelve a comenzar.
Silvio Rodríguez
E inició una tarde cualquiera caminando por el centro, entre pasajes con galerías, estaciones del tren en donde se escondía Carlota, espacios museográficos recién inaugurados, letras –las mías– y fotografías –las de Alberto Tarragó–.
Pasaron veintisiete meses y con las Coordenadas Culturales como vehículo recorrimos Querétaro entero a través de exposiciones, obras de teatro, espectáculos de danza, galerías, espacios alternativos.
El postre de semejante festín fue conocer a tantas personas y el rencuentro con quienes a lo largo de dos años interactuamos; a nombre de Alberto y mío, les estamos profundamente agradecidos por abrirnos las puertas y en muchos de los casos, por la amistad basada en el trabajo.
Así, con estas líneas, estas fotografías, soplamos en dirección a los lectores las semillas de diente de león, los sueños y la complicidad ganada. Gracias María, gracias Editorial Dónde, dejamos la mesa puesta, y quizá, si el círculo comienza de nuevo, pronto nos volveremos a encontrar.
Botella al mar
Desde algún recodo del laberinto escribo hacia ninguna parte. Tiempo ha desde que tu vela tomó rumbo hacia otros horizontes. Tiempo ha de tus palabras a media voz en la penumbra de la madrugada, de la caricia que suavizaba tu piel arena.
En estas líneas escribo con el corazón al viento y la plegaria en los ojos aquello a lo que no puedo dar voz, mientras recuerdo tu mano en el cuello, tu guía discreta en mis vuelos erráticos de mariposa solar.
Con nostalgia veo el día en que caminé tres metros por sobre el piso por la emoción erizándome desde la base del coxis para energizar cada célula, cada lágrima, cada pensamiento y convertirme en mujer fuego, incendiada en la pasión destino: ser signo y luz.
¿Recuerdas? un día fui caricias en viento a través de las hojas de otoño, transfigurada en la ropa que tocó tu piel. Una noche hablamos entre sábanas, recargado en mí sin hacerte piedra, compartimos alimento e intimidad; confié y dormí en tus brazos. Fuiste puerto seguro y quise soltar amarras sin perder o que soy y a quien rescaté. Hoy me pregunto si fuiste un sueño, o era tu destino servir de ángel guía un breve trecho del viaje por el laberinto. Hoy me pregunto qué habré sido para tí.
No he de escribirte más.
Invoco al viento furioso a borrar las huellas en la playa desamparo.
Convoco al viento cálido a susurrarme nuevo sueño.
Deseo recorrer mis venas, desaparecer a los fantasma del tiempo.
¿Discos?
Hará cosa de unos días, una semana o dos, Mariposa de Humo por una parte y Don Enigma por otra, me taguearon en este juego de Facebook. Se trataba de elegir un artículo al azar en la wikipedia ( http://en.wikipedia.org/wiki/Special:Random) como nombre de la banda, las últimas palabras de unas citas ( http://www.quotationspage.com/random.php3) como nombre del álbum, y la tercera foto de las destacadas de Flickr ( http://www.flickr.com/explore/interesting/7days) como carátula del disco.
Por fin este domingo, con Internet en casa y un poco de tiempo, me di a la tarea de responderlo. La idea de un texto sobre el álbum y el grupo la inspiró Alberto Chimal en su nota al respecto (en Facebook, por supuesto).

Largu River. Smudge on the collective unconscious (2009)
2008 fue el año en el que LarguRiver se conformó para –justo un año después– lanzar su primer álbum intitulado “Smudge on the collective unconscious“. Este grupo de jazz conformado sólo por mujeres nació después de una inspirada plática al ritmo del sax, martinis y la cálida noche queretana.
Reportera, Diva, Maestra, Gestora y Agobiada, las chicas River, eran expertas de Guitar Heroe World Tour; además, una de ellas letrista y otra con clases de música gracias a la persistencia materna. Así, auxiliadas por el Maestro de Música (y el Garage Band, habrá que confesarlo), comenzaron a ensayar, componer y casi sin proponérselo, grabar el disco que hoy ve la luz.
Smudge on the collective unconscious posee un dejo nostálgico que evoca los atardeceres de Luisiana, la cadencia dulce de un pie de limón y en algunas de sus canciones el sabor picante y movidoso de la comida cajún.
Foto: Matthew Stewart.
Día internacional de la mujer
Felicidades a ti mujer de a pie. A tí que escribes, sacudes, revisas tareas de tus hijos, o trabajas en alguna oficina, limpias tu hogar y todos los días te las ingenias para verte bella. A tí que haces el super, el mandado, preparas alimentos para tí, tu familia, desconocidos, porque nutres al mundo y no sólo con comida, también con escucha, aliento, abrazos y cariño –muchas veces incondicional–.
Porque no es sencillo ser mujer (como imagino que tampoco lo será ser hombre), y porque un día internacional es un buen pretexto para que valoren tu esfuerzo, y ojalá no se necesitara un día, ojalá fuera cotidiano y a riesgo de caer en el lugar común, no quiero desaprovechar la oportunidad.
Felicidades a tí lectora porque simple y sencillamente eres mujer.
Mujeres
Silvio Rodríguez
Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos
hacia la estrella de aquella otra madre mayor.
Y cómo los recogía del polvo teñidos
para enterrarlos debajo de su corazón.
Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo,
siempre a la sombra y llenando un espacio vital.
Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos
de la melena invencible de aquel alemán.
Me estremeció la muchacha
hija de aquel feroz continente,
que se marchó de su casa
para otra de toda la gente.
Me han estremecido un montón de mujeres,
mujeres de fuego, mujeres de nieve.
Pero lo que me ha estremecido
hasta perder casi el sentido,
lo que a mi más me ha estremecido
son tus ojitos, mi hija,
son tus ojitos divinos.
Me estremeció la mujer que parió once hijos
en el tiempo de la harina y un quilo de pan
y los miró endurecerse mascando carijos.
Me estremeció porque era mi abuela además.
Me estremecieron mujeres
que la historia anotó entre laureles.
Y otras desconocidas, gigantes,
que no hay libro que las aguante.


