Archive for January, 2009

Epístolas a la añoranza

Estimado Duque de F:

Ahora que su misión lo ha llevado a los pies del Corpus Yaciente he recordado mis mocedades; con la nostalgia en la bruma del mediodía queretano, ruego encarecidamente recorra en mi honor y memoria las callejas y edificios en el afán de buscar huellas y trazos de polvo estelar que pudieran haberse quedado escondidos entre los adoquines o en el quicio de las ventanas.

Quizá el edificio que guarde parte de quien fui sea aquel Guardían de las Artes, casona granate de  arcos oreja, cómplices de  la voz adolescente que engalanó Los cuervos están de luto, Aurea o La casa de muñecas… o bien de arcos geranio en guño de pétalos  cuando transitaba de mi clase al vecino salón de baile; ahí, al ritmo del bastón, de plies, mipliés y pas de deux soñábame princesa cisne o aérea silueta en solo ante teatro lleno.

Quizá sea en la casona que se encuentra una cuadra antes del mítico jardín de Abril, esa con escalera en doble hélice en donde siempre me vi bajándola con vestido verde esmeralda, estilo imperio y con peineta emperlada deteniendo los caireles mientras abajo suspiraba el pretendiente de traje entallado, humo desvanecido de sombras de siglos atrás.

Oh amigo, es usted un ser afortunado. No sólo posee el don del Verbo, sino que éste lo lleva del tintero a la punta de la pluma, a ese lugar mítico ubicado en el Centro del país, a la ciudad donde el líquido dio su nombre y el cuarto mes se convierte en verbena. Oh amigo, ojalá adivine la historia de los adoquines, de los árboles universitarios, de las voces que recorren la ciudad. Oh amigo, qué daría por estar en su lugar.

Baluarte (fragmentos)

Mano estirada para alcanzar los puntos cardinales del ser. Los tendones duelen. El cerebro ordena: cerrar. Los dedos se reúnen, forman una montaña: la meta. Castillo resguardado por dragones y monstruos míticos en donde la princesa crepuscular aguarda. Farfullo en la duermevela: soy el centro que tus manos buscan, soy la estrella guía del destino. Soy tú, eres yo. Somos hoy. Este es el puerto. El barco ha atracado en el corazón del tiempo.

Querido diario

yoga Ayer fue día de carreras y yoga. Ya tenía buen rato que no pasaba tardes tan atareadas… Tuve entrevista en la escuela de mis hijos quince minutos después de mi hora de salida –por supuesto no comí en casita, fue un sandwich y unas nutritivas papas–, de ahí correr hacia el Centro de yoga por material. Correr, correr… ir por mis hijos, besos y saludos express, cambio de ropa (ellos su uniforme de tae kwan do y yo de tacón de aguja y pantalón formalito de oficina a pants para yoga), llegar en cinco minutos a casa de mis papás, puesto que de nuevo salieron al rescate de su hija loca y llevarán a los niños a la clase mientras la mamá da yoga.

Llegué al que de ahora en adelante será mi nuevo trabajo (además de los de costumbre) y acomodé tapetes, cinturones y dejé la música lista. En la primera clase tuve tres alumnos, nos fuimos despacio y creo que ya se más cómo llevar la clase, porque claro, había imaginado más fluido el asunto, pero no contaba con la necesaria introducción a las posturas de forma tan detallada, jeje. La clase terminó después de las 7, puesto que me guié con la música (60 minutos exactos) y no consideré el lapso de espera al inicio, y de ahí fue de nuevo correr por los niños a casa de mis papás, dejarlos en casa, besos de buenas noches y de regreso al Centro de yoga, porque había clase con música en vivo.

La clase estuvo fantástica. Nos acompañaron Ernesto Martínez y David Martínez Barrón, música electrónica uno, citara y tablas el otro. La impartió Susana Camargo y hubo mucho más personas que las habituales, pero todos con bastantes horas de práctica, así que fue una clase avanzada deliciosa. Al termino de la clase, tomamos un cafecito (en lo que se supone sería la clase de filosofía) y de ahí a llevar a Ernesto y sus instrumentos y –por fin– a casa a descansar.

Hoy, cansada de la carrera y con dolorcito de piernas (no se si por la estirada o las dos clases al hilo), sonrío y sigo trabajando en los pendientes cotidianos.

Imagen: Rincón de padres y madres de la E.I. “La Rampa”.

Pd. Felicidades Mariposa de humo, mujer de sol por el cuarto aniversario de las Flores etéreas!!!!!

My Skin

En estos días estoy entre torbellinos literarios y luchas contra molinos de viento en mi trabajo, los días fríos, lluviosos y con dejo melancólico para mí, flor a la espera de días soleados.

La luz está ahí, junto con la esperanza. Hoy apenas se deja ver entre las nubes en un rayo-guiño mientras el itunes me sorprende con esta canción que me encanta.

My Skin
Natalie Merchant

Take a look at my body
Look at my hands
There’s so much here
That I don’t understand

Your face saving promises
Whispered like prayers
I don’t need them
I don’t need them

I’ve been treated so wrong
I’ve been treated so long
As if I’m becoming untouchable

Contempt loves the silence
It thrives in the dark
With fine winding tendrils
That strangle the heart

They say that promises
Sweeten the blow
But I don’t need them
No, I don’t need them

I’ve been treated so wrong
I’ve been treated so long
As if I’m becoming untouchable

I’m a slow dying flower
Frost killing hour
The sweet turning sour
And untouchable

O, I need
The darkness
The sweetness
The sadness
The weakness
I need this

I need
A lullaby
A kiss goodnight
Angel sweet
Love of my life
O, I need this

Do you remember the way
That you touched me before
All the trembling sweetness
I loved and adored?

Your face saving promises
Whispered like prayers
I don’t need them
No, I don’t need them

O, I need
The darkness
The sweetness
The sadness
The weakness
I need this

I need
A lullaby
A kiss goodnight
The angel sweet
Love of my life
I need this

Is it dark enough?
Can you see me?
Do you want me?
Can you reach me?
Or I’m leaving

You better shut your mouth
Hold your breath
Kiss me now you’ll catch my death
O, I mean it

Feliz fin de semana, lleno de luz!!

It´s alive, it´s alive!!

Por fin, y por supuesto gracias a la pericia de Netwalker, el blog está de nuevo al aire, ¡vive!

Y justo a tiempo, además de letras oxidadas, tengo noticias que comunicar: este año pareciera que las alas van tomando forma. Tengo en la mano el libro “Diálogo entre sábanas” que recopila los textos vertidos en los lienzos y constituye mi primera publicación literaria –como tal– en papel. Además, existen grandes probabilidades de que me estrene como maestra de yoga y fui invitad a escribir un artículo académico… creo que pese al vértigo, es momento de aventarme al vuelo.

Por eso, por los amigos, los logros, las pequeñas metas alcanzadas, la gente cercana a quienes quiero, por tantas cosas, lo único que acude a mi cabeza es esta canción:

Gracias a la vida
Violeta Parra
en voz de Mercedes Sosa

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