Archive for December, 2008
De otras letras
En días recientes me di a la tarea de re-encontrarme con lecturas de otros tiempos; la primera fue Arráncame la vida como comparación inmediata entre mis recuerdos del libro y la película. Enseguida fue Isabel Allende la elegida. De ella extraigo estos fragmentos que me conmovieron:
“Desperté de madrugada. Era un miércoles suave y algo lluvioso, en nada diferente de otros en mi vida, pero éste lo atesoro como día único, reservado sólo para mí… Preparé un café negro y me instalé ante la máquina, tomé una hoja de papel limpia y blanca, como una sábana recién planchada para hacer el amor y la introduje en el rodillo. Entonces sentí algo extraño, como una brisa alegre por los huesos, por los caminos de las manos bajo la piel. Creí que esa página me esperaba desde hacía veintitantos años, que yo sólo había vivido sólo para este instante, y quise que a partir de ese momento mi único oficio fuera atrapar las historias suspendidas en el aire más delgado, para hacerlas mías.”
Eva Luna
Isabel Allende
“La felicidad que se vive deriva del amor que se da”
El Plan infinito
Isabel Allende
Sábana nueva

Lienzo de ilusiones, escondite pirata, cueva de fósiles.
Alguna vez fue red para atrapar al diplodocus morado.
Recipiente de lágrimas y cansancio, letras ocultas
a media noche, cuando quiero soñar despierto, sin que
mamá lo sepa. Seiscientos hilos de tareas terminadas,
pesadillas y esperanzas. Seiscientos hilos nuevos para
lazar las frescas ideas de la mañanita solar.
Sábana de anhelos
Sentir la pluma de tus dedos en trazo por mi cabello;
escuchar tu lengua de colibrí cantar el mundo, susurrar
una casa abandonada; que tus oídos presten
caracola al miedo convocado bajo mi sábana. Deseo
tu cabeza recostada en mis pies, para soñarme pesada,
como una idea constante. Deseo tu piel para cubrir
sus centímetros con las marcas que indican tu nombre.
Deseo morder el pulgar de tu pie, y ahora subir
la mirada, observar tu cara y volverme naturaleza
vegetal: trepar mi lengua por tu pierna y enraizar en
las alturas de tu centro.

De sábanas
Doce de diciembre y comenzó el Diálogo entre sábanas, un proyecto de Carla Patricia Quintanar, auxiliado en el apoyo logístistico por Nix, Imaginarios Creativos.
Los lienzos fueron colgados uno a uno entre hojas, ramas y bancas, el equipo vestido de ocasión: camiseta negra convocadora de la Oscura Sábana la noche.
El Jardín Guerrero se vistió de gala y los viandantes detenían sus prisas para mirar con curiosidad las letras al viento; algunos leían, incluso hubo quien recorrió por entero la instalación.
Todos los días fue colgar y descolgar, por lo que el juego –para mí– fue hallar los textos consentidos en el laberinto crepuscular, justo antes del cierre de cada día.
El complemento fue el espectáculo interdisciplinar Trapitos al Sol, en el que con sombrero de copa Negra Noche Sábana, Tres voces:
Carla, Laura Corvera y Carlos Bracho el primer día y Federico de la Vega los otros dos, convocaron a ver la sábana que ruge, al sábana mutante, que no es cuento, no es poema, no es ensayo… mientras el maestro Ernesto Martínez entonaba una melodía circense en su sintetizador. Una vez terminada esa parte, Charlie con leotardo de letras subió a su tela en el escenario urbano (vil andamio) y deleitó a todos con el juego de la ingravidez entelada. Los lectores tomaron una vez más la palabra para convocar al signo primigenio, a la sábana que arropó los sueños de infancia, a la que será mortaja y nuevamente Ernesto tocó música compeusta expresamente para el evento, Charlie subió a las telas una vez más, para aterrizar en la cama y convocar al resto de los cómplices del diálogo entre sábanas a la cama-escenario.
Así, arropada entre sábana y letra, pasé el fin de semana. Agradezco infinito a los cómplices y aquellos amigos –o a lectoras constantes que hicieron acto de presencia– haber compartido este proyecto.
Princesa posmoderna
Erase una vez una pequeña princesa. Tenía nanas y sirvientes, institutrices, maestros de danza y algunos compañeros de juegos. La princesa vivía en un palacio modesto, bastante parecido a una casa de nuestra época, pero a sus ojos infantiles era tan grande como las 1000 habitaciones de Versalles. Poco importaba que las nanas, institutrices y maestros en realidad fuera una sola persona, o que los compañeros de juegos sólo vivieran cuando ella los llamaba desde ese mundo de amigos de los niños pequeños, de los imaginarios si es necesario aclarar. La princesa era feliz.
Por las mañanas cantaba, jugaba y aprendía sus lecciones. Por las tardes hacía sus deberes y se entrenaba entre juegos para el trabajo que le estaba destinado: ser la reina del hogar. El trapito para sacudir daba paso a los bebés de tela, y los juegos de té a las escobas, porque como bien decía su madre –para saber mandar, hay que saber hacer–.
Los años pasaban y la pequeña niña un día despertó convertida en mujer. Bueno, podríamos decir que biológicamente en mujer, porque de alma y mente, continuó siendo niña algunos años más. Entonces, comenzó uno de los aprendizajes más importantes: cómo conseguir un príncipe. El asunto era tan complejo que requirió varios cursos avanzados: Cómo mover el abanico de manera coqueta, Besar ranas, convertirlos en príncipes y la manera de conservarlos en su estadío humano, Dejar de ser princesa para ser reina en otro hogar y Cómo engalanar los banquetes de toda ocasión.
Claro, lo que no enseñaban es que en el mundo en donde la princesa se viste de traje y sale a cazar números, letras, contabilidades, leyes o cualquier otra profesión que le permita alimentarse a ella y a su familia, era cómo ser feliz, mantener un hogar, negociar con el marido y los hijos y no perder la cordura en el intento…
Cómo terminar la historia? Acaso lo sabes?
Diálogo entre sábanas
Una sábana es algo que nos acompaña en los momentos más íntimos de la vida, nacemos sobre una; todas las noches en ella depositamos sueños, cansancio, amores, risas, gritos, lágrimas o ilusiones; al morir, nos encontramos en un lienzo y probablemente nos cubran con otro.
Hay sábanas de encaje o a cuadros, las clásicas a rayas y las más, unitono, y hay unas diferentes, unas que cuentan historias y se exponen ante los ojos de los paseantes; esas, las más valientes, son las que podrán disfrutar del doce al catorce de diciembre en el Jardín Guerrero (en Querétaro) y tocar la letra, dibujar el signo y si llegan cerca de las cinco de la tarde, podrán disfrutar del espectáculo interdiciplinario “Trapitos al Sol”. Ahora, si lo suyo es escribir, entonces no se pierdan los microtalleres literarios a las 12 del día (sólo 13 y 14).
Los espero
Crónica de un potaje anunciado
Los minutos se transformaron en días, semanas, casi un mes y por fin puedo contar sobre el Potaje Exótico no. 2.- Interiores con Corazones.
Las energías creativas se desbordaron y la noche dio inicio con llamadas desde la pasión:
“Su atención, por favor: ésta es la primera llamada, el primer augurio de la noche que comienza, el primer presentimiento de un grito a la distancia, o es un canto, o es el revuelo de dos amantes en peregrinación hacia la oscuridad. Primera llamada, primera”.
El piso del lugar estaba cubierto de cojines y alfombras, y sólo unas cuantas sillas orilladas a la pared para aquellos que prefirieran lo más tradicional. Una vez instalado el público y con la tercera llamada resonando, la luz perdió intensidad para dar paso a una lamparita que iluminó a Claudia y Raúl que estaban acomodados en un sillón verde, como en la sala, al mismo nivel del escenario, pero ubicados a un costado.
Luego las letras de Mariana de Alcanforado (monja portuguesa en una carta de desamor) en voz de Claudia Dovalí dieron preámbulo a la música electrónica y la danza aérea: el corazón de aire. Ernesto enfundado en camisa negra azul tornasol se inspiró en su teclado rojo al tiempo que la tela ubicada en el fondo comenzaba a moverse para dar vida a Charlie, Carlota Dessiré, que se transformó en mariposa y capullo, hada voladora y con el dominio de la tela y el aire hechizó al público asistente y a los demás “Potajeros”.
Pasaron los quince minutos acordados y Charlie bajó de las telas y tomó a Ernesto de la mano para dar paso a otras letras distantes (Goehte) en voz de Raúl Conde. La lámpara de la salita se apagó y comenzó el corazón murmurante, en el que dos voces de escritores narraron la visión de mundos en barro obra de Pilar Bañuelos y fotografiados por Alberto Taragó. Arriba de un andamio, Federico de la Vega y yo leímos dos textos entrelazados en donde es sencillo ver lo femenino y lo masculino en esa sutil interacción. Una vez que el texto terminó, regresó la oscuridad para iluminarse de nuevo con la lamparita de mesa y la voz de Claudia.
Creo que el segmento que más conmovió fue el Corazón en Sol, en el que la música de Gustavo Lastra se sumó a la interpretación dancística de Carlos Campillo y Geovanni Pérez con “Siento” en una versión por demás acústica. He de confesar que la primera vez que lo vi, en el ensayo, lloré, y en ambas funciones también dejé escapar algunas lágrimas y escalofríos consecuentes (para sufrimiento de Federico, porque el andamio se estremecía también).
A los “muchachos guapos” siguió otra lectura en voz de Raúl y luego la presentación multimedia de Erick Carrasco, mejor conocido como Perikosam, con texto de la Dra Kleine y basada en un cuadro de Rubén Maya. Nuevamente oscuridad y al encenderse la luz, Carla Patricia Quintanar tomó la palabra. A su voz, siguió el Corazón en llamas, un texto de Carla, con la interpretación de Alicia Fernández, la escenografía, o para ser más precisa, el cuadro que aforó la puesta en escena de Edgar Vázquez “El Milagro”, y la dirección escénica de Alonso Barrera.
Es difícil describir las emociones que causó el Potaje, tanto en los asistentes como en los participantes. Dejo la liga a las fotos que tomó Alberto y agradezco mucho a quienes a pesar de la distancia estuvieron conmigo y apoyaron el proyecto, a todos los amigos, artistas y asistentes al Potaje. La magia se hizo.
Siente Gustavo



