Archive for September, 2008

Joan Sibila

Este jueves 18 fui a un concierto y encontré una voz diferente, letras inquietas y una gran sorpesa al abrigo de las salas virreinales del Museo de la Ciudad. Así, para festejar que participo en los Premios 20Blogs de 20minutos, los dejo con

Joan Sibila
Canción de los caminos

Soy. Pensamientos sueltos

Soy emoción. Soy cada célula, cada lágrima, cada vello, cada pensamiento, cada cabello.

Soy electricidad. Soy mujer fuego, incendiada en pasión.

Soy luz, libélula, letra, voz.

Soy viento. Por eso mis caricias te llegan a través de las hojas verdes de los pinos, viento en la carretera, el azul de las fuentes, la ropa que toca tu piel.

Soy pensamiento. Soy recuerdo, y en ese estado antes de caer en el sueño, acoge en tu mirada el beso mariposa.

Soy susurro en tu oído al ritmo del roce discreto en el teclado mientras suspiro.

Arcoiris

Arco iris de pasión: Rojo rugoso de odio añejo. Naranja aterciopelado de caricia satisfecha. Amarillo resplandeciente de miedo, desterrado del pecho a base de la expiración. Verde intenso del triunfo, del gozo de arribar a la meta. Azul tranquilo de la felicidad instantánea en una sonrisa, la flor recién abierta, el olor invitante de la paz. Morado sedoso en el despertar de piernas entrelazadas, de charlas compartidas, de reflejos.

Imagen: Deperate4Jesus.

Hallazgo estelar

confeti_estrella.jpgHace tres semanas, un jueves casi como cualquier otro, encontré mi estrella. Cabe en la punta de mi uña y es blanco iridicente.

Aunque la razón indica: –sólo es un confeti– la intuición dice otra cosa: –he aquí un rumbo, ¿estás prestando atención?–; quizá si explico un poco más…

La estrellita me encontró en un patio agreste, lleno de resignación ante la rutina de lo inevitable, justo cuando atendía una llamada telefónica  y justo la mente volaba en rumbos creativos. Una sonrisa dio la bienvenida al objeto, que fue guardado cuidadosamente en la libreta de cuentos.

Unas noches después, cuando el demonio de la angustia roía mi alma empequeñecida, intenté sacudirlo mediante la catarsis vía mensajero. Mi amiga –ángel de escucha y sanación– le preguntó al Tarot sobre mi estado. La respuesta fue clara. La carta XVII preguntaba: ¿Hacia dónde fluyen las cosas? ¿Qué esperanzadores brotes están despuntando en este asunto?… la carta, por supuesto, era La estrella.

Parte de la explicación iluminó el camino, me recordó no abandonarme a la desesperación absurda,  vi que gran parte del drama era –como bien dice el poeta– cansancio vulgar nada más. Así, cabeza en alto y pisada firme, continuo paso a paso, letra a letra, esperanzada en el por-venir, en lo que ha de llegar.

Imagen: Globofiesta.

Solecito

Hoy hice uno de los miles de test de Facebook, en el cual te decían tu personalidad con una canción y resulté ser Walking on sunshine, lo curioso es que en otro relacionado con los Beatles resulté Heres come the sun… Será que me toca ser luz y brillar en mi edad del sol.

Bailo mientras escucho la canción al ritmo de la luz estelar.

Once de septiembre una vez más

Por los muertos de odios, por aquellos que no supieron las razones de su muerte, por los inocentes que han vito sus destinos en manos desgarradas, porque algún día termine..

Sólo le pido a Dios
León Gieco

La letra, acá.

Luces

Luz fragmentada en esquirlas de cristal, agotada en la intensidad de iluminar a otros. Mujer libélula apagada tras estrellarse contra las gotas de la realidad.

Una vez brillante, hoy es piedra seca, carbón con sólo un resquicio de fuego interno, a la espera de viento suave que le ayude a encender la flama. Aliento interno surgido de la fuerza innata, esa que será necesario descubrir más allá de Shanadú, de la Atlántida, quizá en el último de los niveles del Xibalbá. Una vez más, la mujer fuego ha de renacer de sus cenizas y recoger sus muertos, volver a centellear.

Imagen: La llamada, Remedios Varo.

Here comes the sun

Feliz fin de semana


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Nube ola

Nube ola arrasas con lágrimas las camas del tiempo. Barres los sueños olvidados del porvenir. Sólo hoy, sólo aquí. Mar sostenido en viento rompes contra la montaña de mis reproches, miedos, otras vidas. Nube ola, nítida estoy, despojada del manto húmedo de lo que fui. Sólo hoy, sólo aquí.

Pasados en presente

Hoy abandono el estilo epistolar para hablar de mis reencuentros cada vez más frecuentes con personas de mi pasado.

Hará cosa de unos meses comencé a recordar las escuelas en las que transcurrió mi niñez y adolescencia, de pronto casi por acto de magia muchas de estas personas aparecieron, ya sea a través de los comentarios, o en lecturas, en pláticas por mensajero o como rostros familiares en Facebook.

Hubo una reunión de los “chicos CIE” o sea mis compañeros de secundaria en junio y otra hace quince días. La de junio no la narraré, pero haré el intento de hacerlo con la última.

Comienzo con el aperitivo: tuvimos en Querétaro la visita,  de Silvia,  su amiga Irene (desde Guatemala) y Francisco (de Irapuato). La cita fue en un céntrico café, al amparo de los portales y con vista al mar, digo, a Plaza de Armas. Esperé un rato mientras veía a cuanto transeúnte para buscar a Francisco –puesto que Silvia llegaría con Claudia, así que no tendría problemas en reconocerla– hasta que sonó el nextel y lo ví. Hablamos de tiempos pasados y de los hijos, de su esposa (mi amiga de gimnasia Yomara) y de cómo el CIE había dejado cierta huella en nosotros como personas cuando llegaron Claudia y las guatemaltecas. La plática duró hasta las diez para mudarse a un karaoke bar, en donde con muchos trabajos logramos que Francisco y Silvia nos acompañaran en dos canciones. Despedida de madrugada con tacos de pormedio; Francisco regresó a Irapuato y las chicas durmieron en casa. Así, el domingo nos regaló un paseo por las calles coloniales de Querétaro donde hablamos sobre urbanismo y temas bastante centrados en el presente.

Pasó una semana y el sábado vi de nuevo a Francisco, esta vez con Yomara, quienes amablemente pasaron por mí para ir a la reunión en el DF. Recuerdos de mis tiempos en la Guay, amigos, chismógrafos, hasta mi fiesta de quince años… y en nada fue tiempo de otro re-encuentro.

Al llegar a Casa Marván me recibió la sonrisa amable de Fernando y enseguida la vista de compañeros reencontrados y una voz familiar que me dijo hola. Beso. Hasta que reaccioné. La voz me dijo –soy Atenea, ¿te acuerdas de mí?–. El júbilo me invadió. Ella y yo nos conocemos desde los tres años y verla de nuevo, con sus hijas y su esposo, fue bastante emotivo. Después fueron pláticas con todos, un refresco, quizá un poco de vodka y hasta sentirme mamá de beba un rato, porque no resistí la tentación de arrullar a la hija de Celia.

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Se que prometí a Erich una crónica, sin embargo hoy el cerebro no me da más que para agradecer a todos, a  Atenea, Sergio, Sandra, Vanessa, Kiko, Yomara, Toño, Celita, Jaime, Claudia, otra Claudia, Paola, Juan Carlos, por supuesto Fernando, Escalera, Joaquín, Marco, Pancho, Ale, Andrea, Mitzi, Yolibel, Tamara, Gaby y seguro olvido a más de dos y omito los nombres de las parejas… la oportunidad de convivir, de re-conocernos, de conformar una relación diferente, porque en la secundaria quizá no hablábamos o quizá compartíamos más que el salón, pero eso fue hace algunos ayeres y hoy son caras de sorpresa, reconocimiento, sociedades y negocios, invitaciones y porqué no, de nuevo amistades.

Los reencuentros siguen, además de leer a David Miklos (en este post sobre Carlos el director de la Neill) he reencontrado a algunos de mis excompañeros en Facebook… y a sugerencia de algunas, podríamos planear una reunión.

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