Archive for May, 2008
Laberinto XV
Una cúpula antigua roja y ocre destaca contra el cielo ínidgo del anochecer. Las luces ambarinas escondidas tras los muros de canteras de otro siglo, otro tiempo, resaltan los colores y les imprimen modernidad. Las canaletas para el desagüe transformadas en flores prometen bañar con su néctar a quien ose pasar bajo ellas una vez terminada la lluvia.
La callejuela adyacente se cubre de adoquín disparejo, sombra del paso de viajeros y peregrinos. Ella arrastra los pies cansados por dicha calleja y atraviesa el arco que se abre a la plaza. Un espacio ampli, cuadrangular, se despliega ente la mirada -también cansada- de la viajera, la tienta a descansar, a buscar refugio.
Ella toca una de las columnas de sosten del arco y escucha: rumores de los marchantes del día de mercado, gritos alborozados deinfantes corriendo detrás de las burbujas; susurros de parejas paseando de la mano, el roce de los labios y los silencios superados con promesas insertadas en los ojos. Sólo son ecos. El silencio nocturno la saca de su meditación.
La viajera avanza. La mirada por encima del hombro. Nadie la sigue, no hay pasos ni ruidos salvo los propios, descalzos en la piedra fría y húmeda de rocío. Al fondo un kiosco se siluetea; a la derecha la puerta de la iglesia, aquella dueña de la cúpula ocre. Otro paso más y recarga su cuerpo contra la piedra. Quizá hoy pueda descansar.
A tres años
Y 668 post, este espacio cumple ya tres años de lanzar al éter emociones, sueños, miedos y relatos cotidianos. El tiempo pasó volando y gracias a este espacio he podido conocer a personas maravillosas, visto de todo y sobre todo, me ha servido como pretexto para perseverar en ese sueño de convertirme en algp más que aprendiz de escritora.
Así, como Sergio Felix y David Filio, el genial dueto Mexicanto, entono
Un año más
Un año más, creyendo en la canción como salida
tratando de esquivar tiempos sin luz
Un año más, sabiendo que el amor estuvo al día
con la guitarra hablandonos de tú.
Un año más, por calles de este mundo descubriendo
que no hay más noble gesto que la paz
De la verdad, esa verdad que ampara nuestro oficio
y viene a darnos fuerza un año más
Un año que se suma a tantos otros cabalgando
un tiempo que se va como se va de lleno el sol
llevando como pieza clave, este fiel jinete
untado al pecho noble eterno fiero corazón
Un año más, de lucha compartida en cielo abierto
de retos que tuvimos que salvar
Un año más, poniendo el hombro el uno al otro y viendo
como es que da sus frutos la amistad
Un año que se suma a …
… eterno fiero corazón
Un año más que va dejando huella al Sol
Un año de esperanza rebatiendonos
Ungiendo cada quien su buena voluntad
Desembainando el alma porque hay que luchar,
por un año mas
Un año más, creyendo en la canción como salida
tratando de esquivar tiempos sin luz
Un año más, sabiendo que el amor estuvo al día
con la guitarra hablandonos de tú.
Pd. Y como es tiempo de festejo, cambiaré la plantilla del blog, así que les encargo me digan cuál es su favorita.
Otro día más – A la espera un hombre
Al atardecer, bajo la arcada, una paloma vuela, planea un tramo, dos aleteos y se posa en la cornisa bajo las tejas.
En el café, tazas, aroma a chocolate, nuez y dulce del pastel. El Joven piensa en ella. El muro de piedras añejas de la iglesia cercana lo invita a perder la mirada: un pensamiento por roca: sus labios carnosos como sandía, llenos de una promesa secreta, de jugos que sólo se regalan a quien muerde despacio; los omóplatos que asoman en ese traje negro escotado y que le hacen pensar en una alas incompletas, cortadas, o quizá inmaduras. Inmaduras sería la palabra; la espalda de piel delgada, a través de la que se insinúan las venas y que continúa su camino hacia la cadera y las nalgas, esas nalgas, lugares de besos suaves, pequeñas palmadas, asideros para hacer el amor y moderar el ritmo; pero antes un tatuaje, que travieso asoma de cuando en cuando, sólo en las blusas breves que Ella porta para él.
Las piedras, los recuerdos, los suspiros se interrumpen cuando una pareja ocupa la mesa tres y una familia ruidosa: dos pequeños, los padres, los tíos, el chavo que acapara la conversación, toman asiento en la mesa uno. Ambos grupos de comensales reclaman su atención. El Joven entrega las cartas, toma la orden y un instante después ve el reloj y piensa en la llamada, otra más, esa donde escuchar a la Voz haga su día.
Con hipos y brincos
Está mi conexión a internet, así que pido una disculpa por lo esporádico de mis post.
Y ayer escuché una cita que me dejó con una sonrisa
“El percatarse de cuerpo se llama instinto,
el percatarse de las ideas, se llama inteligencia,
el percatarse del alma, se llama intuición”.
Estampas
Ramas como velos, quizá es mejor decir como parafina verde derretida, caen en hilos delgados, acompañados con pequeñas hojas desde la altura de un ahuehuete. El tronco parece la piel de un elefante recubierto de tierra. El ramaje que llama mi atención parece desear el piso, la tierra del mismo color que esos pantalones de moda hace algún tiempo. Los brazos arbóreos más altos tocan apenas las extremidades de los árboles vecinos. Y cuando el viento los mueve, sólo bailan al compás de un vals: un, dos, tres, un, dos, tres….
Los pájaros arrullan la tarde con un cuchut-cuchut; el punto de reunión es el ahuehuete más viejo –se necesitarían diez hombres para abarcar su grosor–. en el fondo, a mis espaldas, otro pájaro alega trrr-trrr y a mi derecha un trino le responde. ante la rèplica, la algarabía inicial baja de volumen. A unos diez pasos, frente a mí, unas urracas picotean entre el pasto: una, dos, otra más se agrega volando.
El césped es suave, me recuerda cuando salía descalza al jardín de mi niñez. La humedad y una cosquilla de cien dedos verdes en las plantas, la niña corriendo a ver las rosas, el olor de la magnolia, contar las peras, los tejocotes y por último, observar las hortensias, esas plantas tramposas que cambian de color según lo que acompañe a su raíz.
Las campanadas indican el crepúsculo y la hora de partir. Recojo los zapatos, el cuaderno y los retazos de recuerdos tirados como diamantinas a mis pies y parto. Me espera la noche y el anhelo.
Santiago Carbonell – Gracias paganas
Están cordialmente invitados a la exposición Gracias Paganas en la Casa de la Cultura de Celaya, en donde Santiago Carbonell presenta su obra reciente.
La cita es este jueves 8 de mayo a las 20:00 horas (y podrá verse hasta el 20 de junio).
Pd. Gracias Roberto!


