January 29th, 2008

sweeney_todd.jpgSólo espero que el tiempo pase y ver la última producción de Burton, y por si fuera poco con uno de mis fetiches: Johnny Deep. Los días pasarán y en las salas de cine queretarnas exhibirán Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street.

Supongo que esa fascinación por mundos bizarros y personajes oscuros tiene que ver con mi vocación de hada, un ser mágico nocturno que si bien puede conceder deseos a sus protegidos, puede ser cruel y peligrosa, como Oberón en su venganza con Titania o Campanita en sus ataques de celos.

Porque me declaro fan de Tim Burton, y no ha presentado una película suya que no haya visto (bueno, no vi la primera, pero desde Bettlejuice soy fiel seguidora) y cada una de ellas descubre una partecita oscura que sólo es visible a través del cristal de un proyector.

Así, suspiro y espero, boleto en mano, a ver la película en cartelera (suspiro).

January 22nd, 2008

Hace cosa de unas horas, unos días, unos meses (qué se yo) algunas personas de mi pasado comenzaron a aparecer, en mi vida, mis recuerdos, las revistas, Internet… Quizá algunas de ellas fueron convocadas –por ejemplo, cuando escribí sobre las coincidencias– quizá sólo sea la necesidad de recoger mis pasos antes de dar un salto, quizá sólo sea la edad.

La cosa es que desde ese post en agosto, sucedieron otra serie de reencuentros. Ví a Alberto Viveros, un amigo muy querido y director de las revistas HA!, pues gracias a él conocí el fascinante mundo de la Comunicación; conocí a su familia y comprobé que la distancia y los años no hicieron mella en nuestra amistad. Ese mismo día por la mañana, desayuné con Lena, aquella cómplice de infancia, sueños y caminos paralelos, porque estaba en la ciudad por cuestiones de trabajo.

nitile.jpgA principio de año, comenzó de nuevo, porque una ex-alumna de la Neill y su hermana descubrieron el escrito y de ahí los recuerdos se desataron como locos; recordé los cuentos que Carlos (el director) inventaba para nosotros, tal como lo hacía A.S. Neill en su Sumerhill, a mis compañeros, a las maestras Irma, Sol, Elsita, Nuria, las asambleas, los talleres de barro, cocina, pintura, teatro, el salón de música y las proyecciones de películas de Ramón Bravo y Jaques Coustou, incluso la casona en la que estaba la escuela.

Justo en esa semana de recuerdos, la tarea de Alan fue: pregúntale a tus papás cómo era su escuela cuando eran niños… Ataque de risa de por medio, el viaje siguió, porque se sumaron más pasos.

Como es casi obligado, platiqué sobre Camohmila, el campamento al que íbamos estudiantes y maestras una vez al año; de ahí me encantaban las fogatas y las representaciones de teatro la última noche, las visitas a Tepoztlán, y ahora hasta recuerdo con cariño subir al Tepozteco, con todo y lo cansado que era.

Bueno, Camohmila pertenece a la Guay, a la YMCA México, y también en las instalaciones de la Guay Ejército pasé unos años, de los 10 a los 15. Nadé, soñé ser gimnasta y aprendí a bailar tap-tap, jazz y hasta un poco de hawaiano. Lo curioso –de nuevo– es que la semana pasada Carla y yo platicábamos de la Guay, porque visitó las instalaciones de la Universidad.

Entonces, pienso que no son coincidencias. Necesito antenas más finas y procesar mejor que todo eso fue una ayuda para que sea quien soy, en este empaque, con mis defectos, virtudes, fortalezas y debilidades; gracias a estos lugares y a quienes compartieron momentos valoro, pienso y siento de una manera particular; al final, creo que por esto me arriesgué y estuve en el Zócalo con más de 18 000 personas para las fotografías de Tunick, canto a Silvio a todo pulmón, escribo un blog.

Pd. En la foto estamos mi hermana y yo antes de un festival de fin de cursos, en donde bailé una danza húngara (como muestra del taller de bailes en el que me inscribí en segundo de primaria).

January 16th, 2008

Inició el año y estoy de nuevo en la oficina; el regreso a las rutinas está resultando más sencillo de lo que esperaba (eso de desmañanarse…) y me alisto para algunos cambios:

Por fin el día de ayer llegó mi cambio de departamento y desde el lunes 7 tengo nuevo horario en mi trabajo (de 8 a 4), así que estaré tranquila porque otra vez puedo acompañar a los niños cuando hacen la tarea.

El departamento al que me trasladas es Medios Educativos, que fue donde inicié mi vida en este lugar, y hoy, tras unos años de otro aire, estaré en la que fue mi oficina, porque es el mismo lugar del que partí, con los mismos compañeros, el mismo jefe, el mismo horario… hasta parece flashback. ileana_buganvilla2.jpgLa diferencia creo, son esos años de experiencia, la maestría y muchos tropezones que hemos tenido en el camino. Sin embargo, la energía es diferente, no se si sea el cambio o que es realmente el inicio de algo distinto, pero me siento contentita.

Necesito retomar este espacio, porque se que lo tengo abandonado, habré de cambiar rutinas y hallar el tiempo, porque no logro ponerme al día en mis lecturas bloggeras, menos en la escritura, que la tengo arrumbada en borradores.

Por último, cambié el tono de pelo, antes era rojo-naranjoso, hoy es rojo buganvilla, aunque pretendía ser morado, pero bueno, de la cajita a como queda después de casi una semana de lavadas, es otra cosa.

January 7th, 2008

Antier en un tour de compras escuché esta canción y me gustó como post para el primer día de trabajo del año, sobre todo porque tengo una red lista para atrapar las palabras que digan lo de más.

Lo de más
Silvio Rodríguez

Lo de menos son todos los secretos
que intuyo, huelo, toco
y siempre te respeto.
Lo de menos es que jamás me sobres,
que tu amor me enriquezca
haciéndome más pobre.
Lo de menos es que tus sentimientos
no marchen en horario
con mi renacimiento.
Lo de menos es larga soledad,
lo de menos es cuánto corazón.

Lo que menos importa es mi razón
lo de menos incluso es tu jamás,
mientras cante mi amor
intentando atrapar
las palabras que digan lo de más.

Amoroso, de forma que no mancha,
en verso y melodía
recurro a la revancha.
Mi despecho de besará la vida
allá donde más sola
o donde más querida.
Dondequiera que saltes o que gires
habrá un segundo mío
para que lo suspires.
Es la prenda de larga soledad,
es la prenda de cuánto corazón.

Pajarillo, delfín de mis dos rosas,
espántame los golpes
y no la mariposa.
Ejercita tu danza en mi cintura,
aroma incomparable,
oh pan de mi locura.
Con tu cuerpo vestido de mis manos
haré una nueva infancia,
al borde del océano.
Desde el mar te lo cuento en soledad,
desde el mar te lo lanza un corazón.

 
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