Archive for August, 2007

Coincidencias

La mañana fresca y nublada me saludó con un alegre descubrimiento: Es el aniversario de una compañía de danza y algo en la nota me invitó a buscar más información, así, paseando de nota en nota, encontré a Lena: Lena bailarina, Lena Díaz Ortiz, Lena mi amiga de sexto de primaria, Lena la compañera de sueños, Lena cómplice de alucines, Lena una presencia en mis recuerdos.

La conocí en sexto de primaria y fue de esas personas con quien existe un entendimiento mutuo instantáneo. En la secundaria ella se cambió de escuela para estudiar danza folklórica y yo seguí el camino tradicional. En la prepa me mudé a Aguascalientes y ella viajó a Cuba y perdimos el contacto por años, hasta que nos reencontramos en un evento de danza contemporánea acá en Querétaro. De eso tiene muchos años, y sin embargo encontrar su nombre me dio una inmensa alegría, fue sentirla cerca, y quizá signifique un encuentro…

Así que me quedo con la impresión de haber hallado un hilo de mi pasado que sentía una extraña necesidad de encontrar. Un lindo regalo en un viernes de una semana pesada.

Feliz fin de semana!!

Actualización: ¿Será que estoy recogiendo mis pasos? Ayer en la noche leí un artículo que hacía un recuento de la vida de dos cineastas en la Cine Premiere; el estilo es diferente, así que al ver al autor me encuentro con el nombre de David Miklos. Resulta que en la primaria, en la Escuela Activa Neill, lo conocí porque nuestros padres eran amigos… y hace como dos meses leí un cuento de él en La Tempestad. El hecho me encantó, no sólo por el escrito (a la Lovecraft), sino porque es una evidencia más de que algo se despertó en el aspecto creativo de todos quienes pasamos por la Neill (o si no lo es, por lo pronto es el alucine teórico que me sostiene en mis raptos artísticos y/o creativos).

Los Miserables

palace_theatre_london.jpgEra un verano en 1988 y el sol se colaba por entre las nubes del cielo londinense. La matiné de uno de los más recientes musicales estaba por comenzar y yo tenía boleto. Vi el imponente edificio del Palace Teather y suspiré. Avancé a mi lugar en el segundo piso y pasé las siguientes tres horas de mi vida en el filo del asiento, atenta a Los Miserables.

Pasaron algunos años y me regalaron ( Netwalker, quién más) un casette que puse mil veces y después compramos un CD. Hace unos días sentí unas ganas locas de escucharlo y hoy lo comparto con ustedes. Como nota al margen, elegir la canción fue difícil, así que en lugar de la más representativa, ganó la que más me gusta.

lesmiserables.jpg

On my own

And now I’m all alone again
Nowhere to go, no one to turn to
Without a home without a friend
Without a face to say hello to
And now the night is near
I can make believe he’s here

Sometimes I walk alone at night
When everybody else is sleeping
I think of him and I’m happy
With the company I’m keeping
The city goes to bed
And I can live inside my head

On my own
Pretending he’s beside me
All alone
I walk with him till morning
Without him
I feel his arms around me
And when I lose my way I close my eyes
And he has found me

In the rain the pavement shines like silver
All the lights are misty in the river
In the darkness, the trees are full of starlight
And all I see is him and me forever and forever

And I know it’s only in my mind
That I’m talking to myself and not to him
And although I know that he is blind
Still I say, there’s a way for us

I love him
But when the night is over
He is gone
The river’s just a river
Without him
The world around me changes
The trees are bare and everywhere
The streets are full of strangers

I love him
But every day I’m learning
All my life
I’ve only been pretending
Without me
His world would go on turning
A world that’s full of happiness
That I have never known

I love him
I love him
I love him
But only on my own

 
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Un día más

Ayer fui superheroina y desplegué el escudo de protección. El problema es que robó mi energía y hoy arrastro mi humanidad por los pasillos y ante el escritorio. De hecho cada teclazo me tarda el tiempo de comunicación entre dos caracoles.

Así que hoy espero descansar o bien animarme a llevar dos redbulls entre pecho y espalda.

Pd. Hoy ni literario ni nada, sólo se que estoy, y eso es un avance.

Lluvia

Llueve y el agua limpia los miedos que habitan mis pensamientos. El líquido frío elimina los rencores, las angustias, los topes que he puesto ante mí como pretexto para no hacer algo: cambiarme de trabajo, dejar las golosinas, no trabajar con alguien. Cada gota, como húmedo recuerdo de tiempos felices, aguas de limón, paletas heladas, caramelo líquido, invade mi garganta y saboreo el perdón, el olvido, el valor.

Llueve y laberinto se llena de verde ficus, verde uva pelada como el color de los ojos de mi abuela, verde pino. Los olores cambian y no hay humo, suciedad. La llovizna lo limpió.

Laberinto XIII continuación

Un hombre se aproxima. Parece un anciano en su caminar lento y pesado, sus ojos sin sentimientos y la voz cansada con la que saluda a la mujer. Ella suspira y guarda su ansia en la bolsa de la esperanza. Da las buenas noches con la desconfianza de quien encuentra a un extraño, y continúa la vigilancia.

El anciano toma asiento junto a ella, saca un envoltorio y come. Mientras mastica despacio, parece platicar consigo mismo; sin embargo algo sucede: las palabras se cuelan en la mente de ella. —Ellos te odian. Él sólo desea beneficios. Tus amigas sólo utilizan de ti lo que creen necesario, y después sólo olvidan tu nombre, borran tu existencia—. Ella mueve la cabeza despacio, con miedo y pierde la esperanza y la fe mientras observa al anciano: los ojos, antes inexpresivos, ahora irradian gula, llamaradas de odio, muerte.

No es necesario convocar ningún nombre, el anciano el uno de los demonios del laberinto, uno de los amos del miedo que consume de a poco las almas de los prisioneros, en especial de aquellos que más empeño ponen en su lucha contra la prisión interna.

La mujer tiembla ante la mirada fría del anciano; el cuerpo antes orgulloso, yace como pelota informe, macerado en lágrimas. Pierde la batalla. Un rayo de luz, de esperanza se filtra en medio de la oscuridad. Las nubes se abren un poco, dan paso a las estrellas y a unos pasos fuertes, a los del hombre. Ese viajero es aquel que ella encuentra de cuando en cuándo, ese compañero de caminos inciertos, de futuros inalcanzables, de sueños olvidados. El viajero la ve sin percibir al viejo, la toma en sus brazos como a una niña y la aleja de ese rincón oscuro.

Una vez en el oasis, con la ayuda del agua del olvido y el perdón, ella reposa un tiempo y retoma fuerzas; esta vez necesitó ayuda para vencer al miedo; esta vez, los dioses se compadecieron y mandaron un emisario; esta vez, una más está a salvo.

Laberinto XIII

Una vasta extensión de tierra vacía, sólo arbustos acomodados al azar, como olvidados en una maqueta de algún niño gigante. El sol declina en el horizonte y las sombras se alargan.

En ese mundo intermedio, cuando el día pierde su condición, cuando la noche aún no brinda cobijo a los prisioneros, es cuando los espectros atacan, cuando los demonios poseen las almas de los fuertes; las de los débiles no les interesan, ni siquiera pueden considerarlas alimento.

El aire se enfría y con un soplo agita su pelo. La mujer con ropa de jirones recarga la espalda contra la casa en ruinas. Los ojos centellean odio y miedo. Se cierran. El escalofrío que la recorre indica -ante todo- miedo. Ella mueve un poco la mano y alarga el índice hasta que la punta toca el suelo arenoso. Traza un signo frente a ella, para repetirlo enseguida a los costados. Revisa que las armas estén en su sitio y vigila el horizonte.

La arena se agita con un temblor imperceptible y las criaturas nocturnas comienzan su actividad. La vigilia de la mujer es recompensada por la aparición de una sombra densa, acompañada de pasos suaves, apenas perceptibles entre el murmullo animal. ¿Será quién ella espera?

Libro de los sueños

Viernes, seis de tarde, el día pro fin rompe. Es hora de ir a casa. Todavía me espera una jornada larga: preparar algunas cosillas para el festejo de mis hijos (con sus amigos, porque sus cumpleaños fueron hace una y tres semanas), forrar libros e ir al teatro para entregar la colaboración para la revista…

Lo interesante es que por lo menos serán otras cara, otro ambiente, no la oficina, no el calor sofocante, no el aire opresivo de día nublado, donde mis alas quisieran volar en el viento, en lugar de estar encerrada…

Así que como en un sueño, canto suave

In my book of dreams
Suzanne Vega

In my book of dreams
In my book of dreams
In my book of dreams

I took your urgent whisper
Stole the arc of a white wing
Rode like foam on the river of pity
Turned its tide to strength
Healed the hole that ripped in living

In my book of dreams
In my book of dreams
In my book of dreams

The spine is bound to last a life
Tough enough to take the pounding
Pages made of days of open hand

In my book of dreams
In my book of dreams
In my book of dreams

Number every page in silver
Underline in magic marker
Take the name of every prisoner
Yours is there my word of honor

I took your urgent whisper
Stole the arc of a white wing
Rode like foam on the river of pity
Healed the hole that ripped in living

In my book of dreams
In my book of dreams
In my book of dreams

 
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Sin vida, sólo calificando

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Hoy no pienso, no siento; me abruma la cantidad de cosas que tengo por calificar, por lo tanto, en eso estoy.

Actualización: Es viernes, ya casi termino!!! Y ahora necesitaré un fin de semana de cinco días… sólo que en lugar de eso me esperan muchos libros y cuadernos por forrar (esa mala costumbre de dejar las cosas para el final…mmm…)

Feliz cumpleaños Alan!!

alan5.jpgSiete años han pasado desde que llegaste al mundo en medio de intempestivos empujones y prisas del doctor; ni tú, ni yo teníamos urgencia. Claro que tenía curiosidad de ver tu carita y moría de ganas de abrazarte, pero prisa, lo que se dice prisa, no.

alan-35-003.jpgHoy, cuando soplas tu pastel o cuentas orgulloso tus velas, me sorprende mirar la sorpresa pintada en tus ojos, la sonrisa fácil, y el enojo rápido que luego te ataca. En esos casos, sólo se me ocurre tranquilizarte y desear, en lo más profundo de mi ser, que aprendas a manejar esa furia, porque no es agradable vivir enojado, mi niño.

Me encanta verte cuando compartes y eres generoso; cuando abrazas o besas, o juegas con tu hermano, incluso cuando te pones serio, pero me gusta más tu sonrisa. También me divierte tu afición por los disfraces (es de las pocas cosas que me recuerda a mí misma cuando niña), porque te conviertes en los personajes y gozas tanto…

alan_angeldearena.jpgTe quiero mucho, mi niño hermoso. Eres mi pequeño sol, un pequeño ángel que llegó a mi vida -a nuestras vidas- para ser cuidado. Y eso lo recuerdo todas las noches, a la hora de darte el último beso del día, cuando duermes profundamente.

También me emociona verte escribir en tu diario -y en esos momentos me permito soñarte escritor- y saber que hace siete años estas conmigo, mi pequeño que ya no lo eres tanto, mi niño que ya está en primaria, listo para continuar aprendiendo, soñando, armando mundos en rompecabezas, plastilina, letras o sólo en la imaginación.

Feliz cumpleaños Alan, feliz cumpleaños amor.

Laberinto XII

Ojos: pupilas negras y grandes, sin párpados, me observan desde cualquier rincón de la sala y una de mis yoes, la que prefiere perderse en los museos laberínticos, casi no se mueve, apenas si respira; la paralizan las miradas sin rostros.

Ella -o yo, que somos una- aprieta los puños hasta que los brazos se acalambran y la piel se eriza; respira y da un paso. Ahora un rostro de hombre está frente a ella, y en lugar de regresarle la mirada, de reconocerla como persona, observa a una serpiente. El hombre y la serpiente se hipnotizan en un espiral infinito, como infinitos son los poros en tu piel, la arena en aquella playa donde no nos conocimos, los miedos que a ratos me atacan; la serpiente ve al hombre e intenta dominarlo para comérselo; el hombre ve a la serpiente para dominarla y hacer de su piel un cinturón. Ella -yo- huye de semejante juego: para esas cosas están las oficinas, los juzgados, las novelas, esas son luchas de poder con mayores variaciones.

En un rincón de la sala, lejos de la serpiente y del hombre, me detengo (se detiene) ante otros ojos penetrantes, de rayos equis, capaces de ver no sólo el cuerpo desnudo a través de la ropa, aparte  puede observar músculos, huesos, sentimientos y vísceras. Esos ojos la atraviesan y disectan, la conocen y consumen, la atan a un espacio sin tiempo, en donde sólo existen ella y quien la observa.

-Parpadea, por favor, parpadea- suplica ella en un murmullo, mientras analiza si, cuando los ojos la recorren, lo que siente es asco o placer. El dueño de la mirada parece escuchar su ruego, porque ahora son caricias lo que la recorre, aunque lo único que toca su piel es la energía visual. Primero siente cosquilleos en su cuello, que bajan hasta las comisuras de los senos. Donde la mirada se posó, siente calor y frío; la piel en esos sitios es ahora escamas y ella es ahora una pieza más del museo: una estatua de sirena.

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