Archive for May, 2007
Inspiración
Hoy me falta un poco de…
Inspiración
Benny Ibarra
No sé del como describir,
este vacío que hay en mi
Una voz, inspiración
Vuelvo a escuchar dentro de mi
ese deseo de sentir
un amor, que le de vida
a mi palpitar.
Y sin palabras me calmas
me llevas ahí
a descubrir todo lo vivo
dentro de mi
Y en el silencio me amas
y puedo vivir
de tus suspiros que besan mi ser
vuelvo a nacer.
Oigo en tu pecho mi canción
y entre tus brazos se quien soy
soy tu amor, tu reflejo,
tu pasión.
Y en esta paz de tu calor
vuelve a cantar mi corazón ouhuo!!
tus besos tan dulces
me hacen llorar.
Y sin palabras me calmas
me llevas ahí
a descubrir todo lo vivo
dentro de mi
Y en el silencio me amas
y puedo vivir
de tus suspiros que besan mi ser
vuelvo a nacer.
Parca
La madeja es más enredada de lo que pensé en un inicio. Primero di vueltas al lío de estambre de una vida; visto desde arriba sólo parecía un nudo de espaguetis; de abajo, nido de gusanos o víboras en plena hibernación; girando la muñeca que lo sostenía treinta grados hacia la derecha y 45 hacia abajo, descubrí algo con sentido: entre dos hebras, estaba el cabo dormido. Con asepsia, auxiliada por unas buenas pinzas, jalé el hilo y comencé la asquerosa y cansada labor de deshenredar el hilo de tu vida, la de la mujer de la esquina que vende alguna mercancía dudosa, la del muchacho suspirante a noviecillo y universitario, ese que depositó su futuro en el curso propedéutico y el examen que le hará un estudiante una vez más.
El hilo sale despacio, sobre todo después de desenliar un nudo marinero triple. Tres vueltas a la izquierda, una aguja para tejer del número dos y medio, jalar un poco la hebra contraria, dos manos que detenían los destinos futuros, confundidos en el nudo con destinos posibles y pasados; incluso mis dientes ayudaron a falta de práctica en eso de la contorsión desatapasiones. Jala un poquitín esto, detén ese, NO, ese no, el otro, si, si ese, así, así; sólo la puntita, bueno, no, un poco más. POR FIN. Vencido el nudo, es momento de un cigarro o un café, verde o púrpura, para quienes como yo, absorbemos colores.
El estambre caía hacia un lado, y la disciplina me obligó a ordenarlo en una simétrica pelota hasta llegar a donde la madeja, reducida a unos cuantos hilos revueltos, me observaba con odio. Ya no podría enredar más esa vida; el destino sería más sencillo de hilar y entreverar con otros en ese tejido de puntos contados, que noche a noche plasmo en un colcha eterna, esa cuyo fin será arroparme cuando, por fin, duerma.
Flamboyanes
Rojo. El gris indefinido de la calle gana en alegría al estar cerca de la banqueta. El amarillo que delimita la acera le ayuda, pero el protagonista es el rojo intenso, color tan buscado en los lápices de labios. No es sangre, no. tampoco un auto, tampoco. Es una pequeña flor, que reunida con otras congéneres tapizan la esquina por donde uno que otro día enfilo mis pasos.
Flores vestidas de fiesta de gala, abren una sonrisa al cielo y otra hacia los caminantes que, mañana a mañana, realizan ejercicios a lo largo de la pista en Avenida Álamos. Sin oponer resistencia, mi boca se curva y esboza un gesto alegre, que para mi buena fortuna, se instala por el resto de la jornada. Si acaso se cansa, sólo basta ver el color rojo rubí, carmín, marcador de pintarrón, el rojo de la marca de cigarros o de la manualidad que cualga en un rincón de la oficina.
Rojo. Me gusta el flamboyán porque posee flores en rojo.
Probando, uno dos tres, probando…
Intento cambiar el template del blog, así que verán cambios y más cambios… hasta que quede.
Elegí uno de florecitas pero como no tengo idea cómo lograr que se vea el blogroll… sigo haciendo pruebas para lograr que se vea decente.
Por lo pronto me acompañan estrellas.
Así que les pido paciencia, jejeje.
Hacia el fin de semana
Y yo contando los minutos para ver Piratas del Caribe

Y para descansar. No se si fue el curso o si la humedad me atonta, pero estoy agotada. Así que unas cuantas horas más y seré libre para disfrutar mi fin de semanita.
¿Y ustedes?
Feliz finde.
El poster lo tomé de Nistagmus.
550 pensamientos: 730 días, 24 meses, 2 años.
Así en un suspiro, y con experiencias que podrían adornar algunas vidas, con personajes, laberintos, canciones, imágenes y amigos, han pasado dos años desde que este rincón comenzó. En un inicio me acompañaron aves y ahora son tulipanes quienes engalanan las letras vertidas en esta casa; el rosa sigue acompañándome, y lo curioso es que a pesar de que dista mucho de ser mi color favorito, representa mi forma de ver la vida.
He enfrentado reencuentros con las otras habitantes de mi ser, con todas esas que me hacen una. Algunos, gloriosos cuando he descubierto fortaleza, alegría, habilidades ocultas, logros especiales; otros, aterradores, cuando lo que descubro en el cofre es alguien que se comporta como no me creí capaz, o cuando me revelo más débil o no puedo hacer algo, cuando me descubro menos de lo que la vanidad me permite ver.
Comencé enrollada en mí misma, con miedos de abrir esos cofrecitos y hoy, gustosa abro uno a uno y comparto su contenido con ustedes, quienes dedican parte de su tiempo y viajes cibernéticos a acompañarme.
Me detengo sólo un momento y aspiro luz y amistad; veo hacia atrás, a un año de distancia, a dos y sonrío satisfecha. Ahora puedo seguir adentrándome en mi laberinto.
La imagen que me acompaña se intitula Encuentro y es de Remedios Varo.
Río
Anoche, después de una sesión de estudios en la cual hablamos sobre diferentes tipologías humanas, esta canción me acompañó en mi regreso a casa, igual que las ramas de jacarandas a la vera del camino y la hojarasca pequeña y ovalada, cual risa congelada en alma vegetal. Así sin imposibles y sacudiéndome el cansancio de un lunes de curso, sólo reí.
Lo curioso es que por ahí en algún sitio en casa existe un disco con canciones de Silvio en mp3 que se esconde de puro envidioso, así que la canción para escuchar la pondré el viernes desde la oficina.
Río
Silvio Rodríguez
Hoy sé que no hay nada imposible
Anoche supe la verdad
Creí a mi alma inservible
Pero era cansancio vulgar, nada más
Tú eres un don de la brisa
Un ser de la resurrección
Un pájaro con una risa
Capaz de arrastrar a la noche hasta el sol
Río, río, río
Río de verdad
Como un animal
Que ha sido puesto en libertad
Río
Me dejo ir en mano alegre, voy previendo
Porque mañana, a lo mejor, hay un entierro
Y una mordida de pantera en lo más mío
Río
Y no es un desafío
A la vida del sueño
Es que vivo camino al cementerio
Suspenso
Así está mi vida y los sentimientos. Así está el trabajo y esos detalles cotidianos que adornan mis tardes, porque toda esta semana me encierran en jaula de oro: un curso de 9:00 a 19:00 en el que siento, me hará falta el sol para lograr una fotosíntesis de ideas decente.
De antemano pido disculpas si en algún lado me ausento mucho, trataré de compensarlo en las noches, una vez que cuelgue el disfraz de mujer trabajadora y sea sólo yo, la habitante del laberinto.
Vuelos errantes
El edificio se abre hacia el cielo a través de su patio como una gran boca. En su centro vive un tulipán rojo que como lengua atrae al viento y sus habitantes. Un colibrí incursiona valiente hacia el vórtice del edificio y una vez en el interior del patio, liba el néctar del tulipán.
Igual que el colibrí, me permito volar hacia el peligro encerrado en tu corazón. Hacia sentimientos desconocidos y desafiantes por el sólo hecho de pertenecerte, de ser ajenos a mi vuelo.
Alas de gaviota brotan en mi espalda y con las garras de arpía que dejé crecer en mis manos, te arranco la piel, dejo los sentimientos desnudos, expuestos, y confirmo que, como el tulipán, existe miel escondida en esa belleza tuya.
Estampo besos en el papel, que no te llegarán en mucho tiempo. Los dejo macerar, hacerse embriagantes, para que cuando por fin te los entregue, hechicen tu razón y sólo así, puedas desprenderte del disfraz cotidiano.
Hoy me atribulan pensamientos sin sentido y yo sólo quiero ser ligera y volar, ser una con el viento.




