Archive for April, 2007

Regreso… el viernes

no molestar.jpgDías locos, de carrera contínua, proyectos pendientes y otros a un punto de terminarse. Viáticos, boletos y cambios de transporte.

Esta semana viajo a Tuxtepec, Oaxaca al IV Encuentro Nacional y IX Regional de Investigación Educativa en el cuál participaré con una conferencia sobre “Los estilos de aprendizaje como sistema de diseño de actividades”.

Les contaré a mi regreso.

Por lo pronto en casa se quedan tres hombres solos… Oh Dios!!!

Laberinto V

El medio día. La luz iguala peligros y amigos, tempestades o lloviznas inofensivas. Otro día como otros tantos en esta prisión interna. Reino infinito. La observación se interrumpe cuando un viento tempestuoso levanta la hojarasca y las flores de jacaranda al fondo de la pradera, o de la habitación en donde habito por unos días, horas, meses. Pruebo mis alas para huir si fuese necesario y descubro el error. Hacia barlovento arrecia la tormenta y levanta mi cuerpo. Aterida, trato de moverme. Sólo consigo perderme, enredar los miembros con todo lo que arrastra el torbellino.

Con miedo, lucho para salir. Una voz a la distancia aquieta a mis yoes, prestos a un rescate peligroso. Me dejo ir, fluyo con el aire cerca del suelo o en la cumbre del remolino, encojo lo necesario ante los despojos que viajan hacia direcciones desconocidas. La voz me salva, pues una vez en el ojo del huracán el fenómeno se destruye, para revelar un día soleado de primavera, lleno de pequeños milagros: el trinar de un cenzontle, un animalillo de aspecto gatuno que corretea cercano a los árboles y la misma habitación en calma.

Ahora puedo descansar un poco y afilar las armas para la batalla que me aguarda al despuntar el día.

Anteriores: Laberinto IV.

Concierto de sueño

Lunes, cuatro y media de la tarde. Boletos en mano, dirigimos los pasos, o mejor dicho, las ruedas hacia La Condesa para hacer tiempo en lo que era el concierto. Mi idea era caminar por el Parque España y sus alrededores, pero el despiste y la pena de consultar la guía roji (aunque Querelangos, todavía no queremos perder el orgullo chilango), nos depositaron en el parque Río de Janeiro, que resultó rodeado por bellos edificios, en particular el edificio tocayo de la plaza, de aire parisino, ventanas con ribetes de cantera y cortinas variopintas, rojo y con detalles facinantes, como un torreón que corona la esquina.

De regreso en el auditorio esperamos sentados, hasta que por fin reconocimos caras conocidas: la Tropa Cósmica hacía su aparición. De todos, puedo decir que sigo con el corazón sonriente de reencontrar a Eduardo -Viejo Escaramujo, a Ricardo Seir y la bella Andreina, a Mariposa de Humo y a Juan Carlos. Lo único que faltó fue ver a Becky (que por ahí andaba, pero no la vimos).

Por fin, entramos en tropel y ocupamos las localidades. Tercera llamada, aplausos, fade out de luces y el concierto dio comienzo con las notas disfrazadas del “Escaramujo”. Bueno, tengo que confesar que mis ojos se inundaron de lágrimas de la emoción. Sería la primera vez, porque la mitad del concierto fue así.

Siguieron “En el claro de la luna”, “Judith” que, junto a “Palabras” y “El papalote” es de mis favoritas del nuevo disco, y como si me hubiera leído la mente, Silvio continuó con “El papalote”. A “Sinuhé” la acompañó un poema sobre el pueblo judío y el olvido que parece acompañar a muchas de sus acciones. El concierto continuó con “Son desangrado” y me transportó a los quince años cuando viví en Aguascalientes, para depositarme en el presente con “Pedacito de papel al viento”.

De nuevo lloré y lloré emocionada con “Quien fuera” y pude suspirar con la magnífica intervención musical de Trovarroco. Las lágrimas regresaron con “Historia de las sillas”, “Unicornio”, “Ángel para un final” y “La gaviota”. Y con la emoción a voz en cuello escuché a todos cantando “Días y flores”. “Pequeña serenata diurna” me regaló una sonrisa y “Oleo de mujer con sombrero” los ojos cerrados al pensar en mi amiga Carla, porque justo el domingo hablábamos de la canción.

Escondida entre acordes misteriosos fue entonada “El necio” que casi se une a “La era está pariendo un corazón”. Al terminar, Silvio dio las gracias y partió sólo para que enseguida y a los gritos de Silvio, Silvio y  otra, otra, regresara en diversas ocasiones, solo o con Trovarroco, a cantar “Ojalá”, “La canción de la trova”, “La maza”, “La gota de rocío”, “Verónica del mar” y en un regreso por demás agradable (ya la mitad iba de salida, incluidos Net y yo) cerró una noche estupenda con “El colibrí”.

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Foto tomada por Suz y desde el espacio de Mariposa de Humo

Otras versiones: Entrega total… en La Jornada.

Silvio en México

silviofil5a.jpg Unas horas me separan de un sueño. Extiendo mis alas listas para emprender el vuelo hacia la Ciudad de México en encontrarme con Silvio Rodríguez y la Tropa Cósmica.

Así, entre causas y azares, palabras, ojalás, elegidos  y otros versos corro en el viento. Escucho los acordes y sueño.

Laberinto IV

La vida en el laberinto pudiera parecer solitaria, y sin embargo no lo es. Allí he encontrado amigos y hermanas, otras almas atrapadas en los mismos dilemas.

Hoy reencontré a una de mis hermanas, aquella de manto rojo y rostro albo, ojos verdosos y sorprendidos, de gato, que le han permitido sortear las trampas de este lugar. Hoy lloraba a la orilla de un estanque de la vasta pradera.—¿Por qué lloras hermana?—.

— Descubrí algo que parecía una salida y en lugar de eso fue una espiral que me atrapó, a casi todas mi yoes, sólo esta visión logró huir para pedir ayuda y consuelo. Ahora estoy lejos de mi amado, mis tierras, las puertas que vencí. Ahora estoy aquí, fragmentada, con miedo—.

— No temas. Soñaremos con tu amado, él sabrá llegar junto a tí, a pesar de la distancia aparente. Recuerda que en el laberinto las cosas son confusas y lo lejano pudiera ser lo que en realidad te permita llegar a tu meta. Seca tus lágrimas hermana, no te permiten ver las estrellas que nos marcan el camino de salida—.

Abrazo sus hombros y acaricio su cabellera mientras la imagen se diluye entre lágrimas y las gotas de la fuente. Hermana, sabe que estoy acá, contigo. Te mando uno de mis ángeles para velar tu sueño y tejer un destino claro.

Otros laberintos: Laberinto III.

Avisos culturales

Mañana viernes se presentan Gustavo Lastra y su banda en el marco del Festival Santiago de Querétaro 2007, a las 18:30 en el Jardín Guerrero.

Y el sábado por la tarde, a las 19:30, no te puedes perder “Nostalgia” el programa dancístico con el que Aletheia, cuerpo escénico de México, se presenta “en sociedad”. La cita es en la Plaza de la Constitución.

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Héctor Pérez Dorantes, bailarín de Aletheia es quien acompaña al post.

Viaje

toluquilla.jpgAyer viajé a la Sierra Gorda. Como parte del trabajo de la revista, fuimos a San Joaquín, una pequeña población que se encuentra en la parte alta de la Sierra queretana. Hablo en plural porque iba en compañía de Alberto y Alan, que muy animoso nos acompañó, más que recuperado de la herida.

Así, en plan baja colina, sube colina, baja montaña, sube montaña, llegamos a Toluquilla, una zona arqueológica poco conocida. Aquí se ven basamentos piramidales, cuartos, dos juegos de pelota y algunos montículos sin trabajo arqueológico de primera instancia, y después se descubren los valles y montañas que rodean el lugar, todo aderezado por bosque de pinos, hojarasca, musgo, liquen abrazando árboles y unas florecillas moradas, rojas, amarillas y naranjas que de cuando en cuando asoman a través del pasto o las rocas de las ruinas. alan_fotgrafo.jpgDe Toluquilla bajamos a las Grutas de los Herrera, espectaculares cavernas con iluminación y toda la cosa. Luego la última tarea: la zona arqueológica de Ranas, que a pesar de ser la más conocida, me parece que no es la más espectacular. Ahí es cosa de subir para apreciar la zona, ya que está construida en vertical.

Una vez terminado el trabajo, buscamos donde comer y resulta que no encontramos nada abierto, así que enfilamos rumbo a Bernal. Y al estar cerca de la Peña, Alan pidió verla de cerca, y como llevaba la cámara del papá, no resistió tomarle una foto.

Regresamos a Querétaro cuando el atardecer iluminaba el horizonte, cansados, felices de haber jugado entre ruinas, hojarasca y descubrimientos, listos para cualquier cosa que deparara la noche, en especial si era descansar en casita (que así fue).

La primera foto es de Toluquilla y la tomó Alan. El protagonista de la segunda es de mi pequeño -aprendiz de fotógrafo con alma de Indiana Jones-  capturado por Alberto Tarragó.

Sustos

Hace rato Alan se cortó pues a la hora de intentar ponerse perfume se le cayó y la botella se hizo añicos. No sé cómo pero dos vidrios le alcanzaron a cortar en sus piernitas. Uno de los cortes es profundo y aunque él está bastante bien, yo sigo temblando.

Y es que pensar que pudo ser grave y la posibilidad de llevarlo al hospital para una o dos puntaditas me espantó más de lo que imaginaba.

Brrr!!!

Miércoles cualquiera

Día soleado con aire vacacional. Los niños alborotan primero con la televisión y después con un ansia loca por ir a nadar. El padre, paciente, forma un plan y ahora los tres enfundados en trajes de baño, bloqueador y playeras parten a pie hacia la alberca (en el lugar en donde vivimos hay una para todo el fraccionamiento).

Ante el escritorio, tecleo retazos de mi vida mientras aguardo la cita que me impide estar con esos niños mojados. El reloj avanza, lanzo miradas discretas hacia la puerta y me entretengo entre el solitario y la lectura obligada en bloglines. ¿Será que erré y me dejarán plantada? Espero que no, pues tengo muchos pendientes  para este periodo de vacaciones y quinientos mil más para las tres semanas que le siguen, bueno de sólo pensarlo me agoto. Suspiro, tres clicks y estaré lista para escribir mis reseñas y quizá, si termino, como premio alcanzaré a los chicos. Finalmente, es muy divertido verlos nadar.

Caza de letras

En estos tiempos donde las letras se difuminan entre tinta y pixeles, la UNAM convoca a un singular concurso literario para jóvenes escritores mexicanos (o extranjeros residentes en México), en donde a través de blogs el público podrá votar por el mejor cazador de letras y géneros literarios.

¿Tienes entre 20 y 35 años, tu trabajo ha sido publicado y te gustan los retos?  Entonces no tardes, inscríbete en la Caza de letras, el límite es el 15 de abril.
Lo leí en Isopixel.

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