Archive for October, 2006

Fin de semana con viaje al pasado

El fin de semana comenzó en realidad el jueves con la última sesión del taller literario “Escribir con sexo femenino”. Ya tenía listas mis copias porque leeríamos nuestros ejercicios, que como les conté, consistía en descripciones o narración al estilo de diferentes autoras: Marguerite Duras, Virginia Woolf, Elena Garro, Clarise Lispector y Luisa Valenzuela; y todo comenzaba en una cafetería al aire libre. Llegué al lugar y de todo el grupo sólo estábamos dos y la maestra, así que la acompañamos a Radio Querétaro donde tenía una entrevista. Y con este hecho comenzó mi visita al pasado, y es que hace algunos ayeres, por ahí de 1988 trabajé en el programa infantil de la radiodifusora. Entrar al vestíbulo de la casona y encaminarnos al área de la cabina me depositó justo en el inicio de mi vida en esta ciudad, cuando El Despertar de las Pirinolas ocupaba mis tardes. Claro, como buen viaje al pasado, aparecieron personas de esa época que continúan trabajando por allá: Angélica Colín y Jesús Esquivel llegaron. Al principio no me reconocieron, pero en seguida me ubicaron, platicamos de rapidito y huí, porque en ese momento mi maestra, Carla, terminó su entrevista y regresamos al taller.

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El viernes fuimos a la presentación de Las Pléyades y de ahí a “cenar”. Pero el viaje al pasado continuó, porque en la función vi a Deyanira, una bailarina que conocí hace bastante. Ella estudió en el Centro Nacional de Danza Contemporánea (Cenadac) y cuando fue mi maestra cuando yo tomaba el taller libre. Cuando ella terminó sus estudios la perdí y cuál sería mi sorpresa al verla aparecer en el escenario. Así que luego luego revisé el programa y confirmé que por lo menos conservo la buena memoria de las caras.

El sábado fue día de carreras porque ayudé a mi amiga-maestra a buscar algunos accesorios para su disfraz mientras en casa Netwalker lidiaba con los chicos que estaban más puestos que un calcetín para pedir dulces en la colonia. Así, a las prisas, me disfracé de mujer vampiro (para no desentonar) y acompañé a los chicos y a Daniela a recorrer las calles.

Otros años había varias mamás disfrazadas y en esta ocasión sólo yo; evité la tentación de cambiarme y aguanté hasta el final, cuando los peques comieron parte de su botín y palomitas acompañados por El cavernícola.

El domingo fue día de cambio de horario y salvo el hecho de que nuestro día tuvo una hora de más, no pasó nada singular. Lunes y de regreso a la rutina. Calificar, más trabajos, calificar. Rezo porque el curso termine, porque después de días y días en la misma actividad comienzo a alucinar.

Rock y Danza

El viernes por la noche fuimos a ver el montaje de Las Pléyades, esta vez en compañía de una de mis mejores amigas y Yiyo, un compañero de la escuela de fotografía de Netwalker.

Así, tercera llamada y pasamos al espacio para asombraros cuando un colchón fue azotado en el escenario y de él salió una bailarina. Baila y ejecuta maromas diversas. Fade (o el escenario se oscurece), ahora es un cuadro suspendido como a un metro del piso en donde baila un torso. Cuando termina la iluminación cambia y sólo vemos a una pierna bailar iluminada con luz negra. Termina y después es una mano que se asoma de una pantalla, para terminar en rostro y brazos grises, y después todas las partes unidas. Resultó diferente y más porque tenían música en vivo.

img_9827.jpgLa segunda coreografía -Impresiones- fue mi favorita. En ella nos sorprendió un Orlando hermoso; y digo Orlando porque el jueves que terminó el taller literario, mi amiga y yo hablábamos de ese personaje singular de Virginia Woolf. Para aquellos que no sepan bien a bien de qué hablo, les comento que Orlando es un personaje que vive por cuatro siglos y en el transcurso de ellos cambia varias veces de sexo. En la película del mismo nombre, Tilda Swinton da una bella muestra de lo que un ser de esta naturaleza puede; y en el caso de este bailarín es semejante.

La tercera coreografía también me gustó, en especial que utilizan elementos diferentes como patines del diablo o unos zapatos amarillos, amarillos (por favor imaginen el tono de los calcetines verdes, verdes, lindos, lindos, del chiste de Pepito).

img_9935.jpgIntermedio y continuó la última coreografía, que en realidad fue una conjugación de tres más. En la primera parte un hombre de negro baila y construye figuras hermosas con una especie de plástico enrejado en un cuadro de luz. En la segunda parte algunas mujeres recogen con trapeadores parte de los desechos y en la última una mujer es víctima de la indiferencia del hombre a cargo del control remoto. Ella lo intenta seducir, se desespera, todo y él medio la ve hasta que por fin la chica se hace del control. Entonces, como siempre, la cosa cambia.

Como siempre fue un estupendo trabajo coreográfico y de interpretación. Una vez más, felicidades a Las Pléyades y nos veremos en la siguiente ocasión.

Las fotos son del fotógrafo de cabecera.

Actualización 

Más fotos: Atada, Levantando y Citlali.

Al aire libre V

Chorro de agua, jabón, mugre, de espiral nada. Todo es basura en el caño. El Joven seca manos y acude al deber. Orden, otra orden, una más, platitos, tazas, café clavado en la nariz y café para los clientes. El día transcurre. Por fin transcurre.

Las campanadas de la iglesia asustan a los pájaros en los árboles al fondo y marcan la hora sagrada. El descanso. Joven inspirando, expirando, inspirando, expirando, invocando, invocando la Voz. Que esté desocupada, que la propina sea buena, que alcance para una noche, esta noche. Que hoy como ayer me quiera. Inspira, tip, expira, tip, inspira, marca lo que resta del número. Contiene la respiración. Cuatro tonos de espera y la Voz. Habla y respira. La cosa está acordada.

Ocho de la noche, mesas arrinconadas, sillas encima de sillas, loza y cubiertos a resguardo. Corte de caja, lana en el bolsillo. El Joven camina bajo la arcada, ahora iluminada con focos, al son que marcan las monedas, imperceptible para los demás, motivo de orgullo para él. La invoca. Que bebamos mucho. Que bailemos. Que incendie mi piel. Que la noche sean más que besos.
Los andares son detenidos por un montón de basura con olor a días de añejamiento, a húmedo, a podredumbre social. Asco. Interrumpe el llamado —no sea que la ensucie— y rodea la porquería regada en la banqueta y hacinada al rincón para, una cuadra más tarde, llegar al antro. Su antro.

La Voz está sentada, piernas cruzadas, botas de tacón, minifalda negra y blusa recatada en su escote, sólo pa disimular. Manos ansiosa que rodean el talle y antes de que el cerebro del Joven acierte a dar un buenas noches la besa. Labios, lengua áspera de piña, saliva con café diluido en chicle. Lo acontecido en el día traducido en babas y ojos que se miran a sí mismos reflejados en las pupilas del otro, infinitos como juego de espejos. Marean tanto que mejor cierra los ojos y sólo saborea. La noche comienza.

Rock y danza – Las Pléyades

El Rock y la danza se fusionan en un programa que incluye 6 estrenos creados por 4 personas diferentes.

Los bailarines son el grupo Las Pléyades dirigidos por Luis Arreguín; algunas de las coreografías serán acompañadas por excelentes músicos integrantes de la banda Materia dispuesta.

La cita es en:

MUSEO DE LA CIUDAD
VIERNES 27 DE OCTUBRE Y SABADO 28 20.00 HORAS Y DOMINGO 29 18.00 HORAS
COOPERACIÓN VOLUNTARIA

Dudas sin respuesta

¿Por qué los Dioses, el Universo, el Absoluto, el Creador o como se llame ese ser supremo sintió necesidad de hacernos crecer mediante pruebas cada vez más difíciles?

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A veces cuando siento que por fin llegué a un punto de descanso, a casa, llega una prueba más dura o inesperada. Es tiempo de abandonar lo seguro y lanzarse al vacío a trazar caminos.

Quizá no sea tan difícil. Quizá sea que el otoño enegrece mi ánimo, pero esta vez, como muchas, como casi todas, siento miedo.

Imagen:

Ruptura
Remedios Varo
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Sexta temporada de 24

Para aquellos fanáticos o curiosos ya está disponible un trailer de la sexta temporada de este adictivo programa. Para verlo hay que ir a 24trailer.com y tener paciencia, porque nos recibe un anuncio de Toyota, luego Kiefer nos da un mensajito y enseguida el ansiado trailer.

Y pensar que la temporada se estrena en enero en Estados Unidos y acá sabrá Dios cuando… (suspiro).

vía: Microsiervos. Gracias Netwalker por el tip.

Parvadas

Todas las mañanas en la prisa por llevar a los niños a la escuela tomamos una vieja avenida de Querétaro. En el centro de la misma hay un camellón con árboles grandes. Los toncos son como el torso de un hombre musculoso y sus copas amplias, tanto que sobresalen a lo ancho de dos carriles -uno de cada lado-. Esos testigos verdes del tráfico citadino sirven además como punto de parada o de partida, no lo sé, de cientos o miles de pájaros tordos que mañana a mañana nos sorprenden con su vuelo acompasado.

Se eleva la mancha gris, gira, baja y disminuye un poco. Gira de nuevo como en espiral y amplía el círculo en el que da vuelta. Al mismo tiempo las copas de los árboles y los cables sufren una metamorfosis al cubrirse de negro grisaseo, con formas pequeñas y esféricas. Sabemos que son los pajaritos y escuchamos sus saludos mientras los semáforos en verde se suceden en una fila que me anima a seguir, sabiéndo que llegaré a tiempo, antes de que cierren las puertas del colegio.

Los pájaros en su ritual matutino de saludos y acomodos y nosotros en otro ritual de carreras de un lado a otro continuamos y nos olvidamos en un instante de estaban ahí.

Presentación de libro

conspiracion_frustrada.gifInés Leclercq, la Princesa de Salm Salm planea la fuga de su esposo, el Principe Félix y de Maximiliano de Habsburgo su prisión en conventos queretanos. Ella llega hasta San Luis Potosí para suplicar a los pies de Don Benito Juárez, el indulto del Archiduque.

Este interesante episodio del final de un imperio fugaz es lo que narra Jesús Guillermo Sandoval Maldonado en su libro Conspiración frustrada, editada por el Gobierno del Estado de Querétaro a través su Archivo Histórico.
Las presentaciones son:
Jueves 26 de octubre 19:00 hrs.
En el Museo de la Restauración de la República (Guerrero 23 Nte., Junto al Templo de Capuchinas)

Viernes 3 de noviembre 20:00 hrs.
Museo de Arte (Allende, junto a San Agustín).

Alcachofa

Hojas que cubren otras hojas como velos árabes las historias de las mil y una noches. O tal vez sea una falda en capas si se invierte la mirada o la alcachofa.

¿Es fruta o verdura? Crece en matitas cerca del piso y pareciera flor aunque no tenga semillas; sus hojas se esfuerzan en imitar a la rosa que se cubre con telas y vueltas. Una rosa es un círculo rodeado por un laberinto de pétalos, que usa el aroma ese perfume dulzón y suave para distraer a los humanos y para resultar atractivo a las abejas.

La alcachofa también se cubre, de verde y espinas, hojas afiladas y duras que conforme se comen permite conocer su suavidad. El sabor amargo se quita al cocerlas con sal y si se gratinan y empanizan son un manjar. Los dientes se encajan en la carne firme y correosa de las hojas exteriores para arrancar hebritas de sabor y queso derretido. Así hoja a hoja hasta forman un montón. Por fin se llega a aquellas que no se pueden comer; hasta ahí no llegó la sal y son amargas, suaves y con espinas filosas que esperan un descuido para encajarse en el dedo de quien la toma.

Lo más delicioso es el corazón de la alcachofa. Quizá más que el sabor suave y ligeramente amargo, es la paciencia dedicada para llegar hasta él. Con calma pudiera ser incluso una hora. Por fin se tiene a la mano esa copa cubierta de espinitas semejantes a pelos erizados que es necesario retirar.

Muerdo y el corazón por fin es mío. Muerdo y disfruto la victoria de vencer a una alcachofa, porque al final todo se reduce a eso: es la conquista tras la larga batalla.

Al aire libre IV

Recoge el servicio. Servilleta, cuchara, plato y taza medio llena aún de te tibio y con olor fresco. Exhalaba menta como bosque fresco.

La tibieza. El líquido amniótico es tibio. Es esa cualidad en temperatura de la piel la que permite
que el cuerpo se desdibuje en la bañera. Fluir en la tibieza. Alegría suave, apenas perceptible. Sutil. Así se está con los ojos cerrados y tibios.

La oscuridad rojiza permite entonces ver las burbujas. El círculo translúcido es el universo absoluto, autocontenido. Un movimiento y el universo devora otro universo. Sin violencia, despacio, con alegría.

El agua en la taza se enfría. Es transportada al fregadero, en donde fluye con otros desechos, para perderse en el espiral del drenaje.

La vida es espiral. Aún caminando las mismas calles, a cumplir la rutina de cada día, comer sin variar el menú. No se llega al punto de inicio nunca. Se es otro. La sopa de verduras, la milanesa, la calle empedrada y la banqueta rota en donde el árbol la botó con la raíz, la casa amarilla, la del balcón con macetas, el dependiente de la tienda, la cliente frecuente de la cafetería, son otras. Mejores o peores, viejas o renovadas. Distintas. Fluyen y se mueven como el agua, esa agua tibia del té de menta fundido en la espiral con más agua. Acepta su destino sin violencia. Pierde el rasgo que lo hacía té y encuentra la alegría de ser sólo agua, de ser nada.

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