Archive for February, 2006

Veintisiete

Veintisiete días han pasado de febrero, un segundo que de pronto y sin aviso, se convierte en tercero.
Veintiseis pies hay de aquí al olvido.
Veinticinco años tenía la princesa en ese mundo ideal cuando se casó, comió perdices y fue por siempre feliz.
Veinticuatro cuadros tiene cada segundo en que tu mirada se posa sobre el mundo.
Veintitres minutos faltan para mi escape.
Veintidos es como un doble suspiro; dos seres piensan en un uno reflejado en el espejo. Tú y yo, él y ella, uno y uno que en espejos interminables son dos y dos uno junto al otro.
Veintiuno son tres por siete.
Veinte poemas de amor escribió un día Pablo Neruda y con eso inflamó los corazones enamorados que terminó calcinando con su canción.
Diecinueve pensamientos idos desde que comencé la cuenta.
Dieciocho es un número goloso compuesto por tres y tres y así tres veces más.
Diecisiete años tenía cuando mi mundo se estrelló contra el universo infinito en Europa y en tí que fuiste un sueño pasajero.
Dieciseis primaveras cumplen las niñas cuando se presentan en sociedad allá, aquí sólo es un año más.
Quince velas soplé y comencé un nuevo viaje en la vida, nuevos amigos, nuevas máscaras y sueños que huyeron bogando los oceanos de otras vidas.
Catorce corazones veo desde este rincón. Todos tienen colores distintos, olores particulares, memorias que corren a tiempos diferentes y ninguno de ellos te pertenece a tí.
Trece es un número proscrito que hoy lo invité a jugar.
Doce fueron los apóstoles y doce fueron los que lo acompañaron en su viaje cuántico.
Once, así como el canal, sólo una O redonda y bella.
Diez dedos tiene mi mano y tu pie y diez años más uno, más cinco que se esconden en la otra cortina, tiene nuestra historia.
Nueve es un número travieso que se escurre como reloj de Dalí.
Ocho es tu vida mi niño, y se cuenta despacito así.
Siete es cabalístico, de rupturas o de uniones eternas. Siete vidas tienen los gatos, siete enanos acompañaron a Blanca Nieves y siete leguas son las que las botas pueden recorrer. Ni tú ni yo somos siete o lo somos pero de vernos en el espejo sólo proyectamos uno cada quien.
Seis pájaros cantaron en la madrugada cuando soñabas conmigo.
Cinco años tienes, pedacito, como tu manita tiene cinco dedos y cinco minutos es lo que tardo en perderme en tus ojos para encontrrte ahí, presente, en tí.
Cuatro, sólo cuatro.
Tres, brinco al revés, con Andrés, o un ciempiés. Quisiera que el número tres no tuviera tantas rimas, sólo tres.
Dos, tú yo el infinito en tí y en mí.
Uno y estoy al comienzo y fin. Uno es el universo que veo a través de mis ojos y uno es el ser que me espía a través de la rendija de mi mente. Uno es. Uno soy.

Harry Potter y el misterio del príncipe

Como si no lo hubiera leído, ayer por la noche abrí el sexto libro de la saga del mago adolescente. Bueno, hace ya más de seis meses que leí la versión en inglés y por fin tengo la vesión en español.

El día 23 a las 18:00 horas fue el arranque de la venta y en muchas librerías tenían anuncios de conteo regresivo.  Sólo quiero comentar lo chistoso que me pareció escuchar a Harry Potter decir “rediez” en el tercer capítulo, jejeje. Y lo comento porque se suponía que se iban a publicar versiones diferentes para España, América Latina y México. En fin, a seguir leyendo por el placer de ver crecer a los personajes.

Azalias

A través de la puerta de mi cubículo alcanzo a ver un árbol cuyas flores rosas me recuerdan las azaleas de mi niñez. Campanas invertidas de rosaseo tono que compañaban al huele de noche y a las hortensias azules por el cobre enterrado a sus pies.

Con las flores decorábamos el cabello y a las muñecas, la mesa y las casitas de juguete y en un descuido se convertían en ingredientes de sopas, pasteles de lodo y arena y de pociones mágicas para revivir princesas.

Qué distintas las margaritas, que perdían sus pétalos en suspiros de amor infantil. O a las rosas que de todos los tonos -blanco, rosa, amarillo y rojo encendido- nos mantenían alejadas a nosotras las niñas por miedo a sus espinas o al regaño de una madre a quien le arrancaran sus joyas.

Ahora, las azalias se esconden de mí. No adornas las fachadas de las casas queretanas, ni tampoco los prados de los parques o camellones. Es más, en los invernaderos se esconden bastante entre belenes, rosas y otras flores. Sólo las veo cuando, hastiada de revisar cosas en la computadora, las veo espiándome desde la ventana de mi vecina allá abajo en el jardín está ese árbol de flores rosas que me trae de nuevo las florecillas a mi memoria.

Amistad en el éter

Hace rato ví a un amigo mío de cuando estudié la maestría y pensé en cuándo nos conocimos y cómo conservamos la amistad, y es que lo conocí primero en un foro de discusión porque fue mi compañero de materia. Hasta aquí todo es más o menos normal, la cosa se complica porque él vivía en Monterrey y yo acá en Querétaro.

Ambos estudiamos en la Universidad Virtual, así que en un inicio nuestra relación fue virtual, a través de los foros de discusión, correo e icq (como verán hace unos ayeres). Para no hacer el cuento largo, nos vimos en persona después de dos años de ser amigos y de ser excelentes compañeros de trabajos académicos, tareas y desveladas. Y ahora seguimos conservando y cultivando la amistad a través del MSN, correo, tarjetitas y en sus visitas de rayo a Querétaro.

Y así como este chico, tengo otros amigos a quienes conocí primero a través del éter de Internet y después nos vimos: la Mariposa de Humo, Ricardo Seir, varios troperos, Magdita y dos misteriosos bloggers -con quienes descubro que tenemos mucho en común-. Tengo otros amigos a quienes sólo conozco a través del éter, como a Ariel Till, que los siento más cercano que a muchas personas a quienes, aunque veo a diario, no paso de los buenos días.
Todo esto viene a colación porque el reencuentro me hizo reflexionar en la manera en como nos relacionamos y como coincidimos con personas que igual y geográficamente se hallan lejos, pero están con nosotros en el momento preciso. Porque hay tantas personas a quienes tengo años de ver diario y ni sé de sus vidas ni ellos de mí, no sólo eso, no quiero saber, son extraños y distan de ser las personas a quienes deseo llamar amigos. En cambio a esos amigos virtuales (por el medio), por llamarlos de una manera, son personas a quienes he aprendido a conocer como son, sin máscaras extrañas y con quienes siento que veo su alma y su ser sin el impedimento del físico.

Así que gracias amigos del éter, valoro mucho su amistad y agradezco al Universo y a ustedes la oportunidad de conocerlos y de llamarlos amigos.

El espejo en el espejo – Fragmento

Hace poco, esperando el sexto libro de Harry Potter en español (jeje como si no lo hubiera ya leído, pero bueno), comencé a hojear otras posibilidades y me topé con este hermoso relato sobre un laberinto y un ser que cambia al encontrarse con ecos de otros tiempos. Un de los fragmentos que más me gustó es el que ahora comparto con ustedes.
El espejo en el espejo
Michael Ende.

Los invitados a la boda eran llamas que festejaban y bailaban en el palacio de cera de colores la fiesta más brillante de todas las fiestas. Desde lejos se veía en el paisaje nocturno el resplandor de las translúcidas y multicolores paredes, torres, puertas y ventanas.

Había hinchadas llamas doradas que se movían majestuosamente y degaldas lenguas de plata que corrían ágiles confundiéndose, había también llamitas diminutas que brincaban por todas partes, y grandes incendios callados que casi permanecían inmóviles en su sitio. Algunos eran deslumbrantemente blancos, otros de color naranja oscuro o rojo púrpura. También había llamas que ardían lentamente con largas y ondeadas capuchas de humo, y aquí y allá podían verse largos cirios de iglesia sumamente serios (como se suelen encontrar en cualquier fiesta importante). En una palabra, eran muchos miles los invitados a la boda y yo también estaba presente.

Todos nosotros alimentábamos nuestra fogosa existencia con la cera multicolor del palacio, la consumíamos, la gastábamos sin preocupación ni mezquina consideración festejando la fiesta. Primero se derritió naturalmente el gigantesco tejado de cera de tejas verdes, goteó a través de las vigas y las gruesas columnas de velas negras del desván, y corrió en espesos riachuelos por las piezas y salas del piso superior. Luego se derritieron allí los suelos jaspeados y bajron por las galerías y anchas escalinatas en cascadas multicolores, formando estalacticas y estalagmitas, grutas y flecos. Cuando más se fundía el edificio, mayor era la violencia y el desenfreno con el que bailábamos los invitados, que se sumían en verdaderas borracheras de alegría, convirtiéndose en verdaderos incendios de entusiasmo que giraban en ebrios corros flameantes de placer. Tan pronto se cogían de las manos y corrían veloces formando largas cadenas por las salas y pasillos, tan pronto giraban en remolinos o se mecían y deslizaban en parejas, flotando entrelazados en solemnes tangos y zarabandas.

Formando volutas, conos y caprichosas cavernas se fue deshaciendo poco a poco el palacio consumido por el fogoso festín. Y cuanto más se convertía en luz y fuego la sustancia de paredes y arquitrabes, escaleras y columnatas de cera, menos llamas quedaban. Una tras otra se extinguieron, ebrias, saciadas y consumidas. Cuando finalmente alboreaba la mañana, sólo tremolaban algunos bailarines sobre el lago de cera multicolor solidificada. Pero también los últimos, infatigables, se fueron desvaneciendo poco a poco, describieron un último círculo y dejaron de existir. La ligera brisa de la mañana sopló aún una pequeña nube de humo blanco sobre la superficie lisa. Entonces concluyó la boda.

Yo estuve allí. Y una cosa podeís creerme: ¡Fue una fiesta formidable!

Burbujas

Ayer por la tarde Alan y yo jugamos con burbujas. Él concentrado empuñaba su limpiapipas -instrumento mágico que tomó esa forma en manos de su abuela- y con cuidado lo introdujo en la jabonadura. Lo levantó y soplo tan fuerte que evaporó la delgada capa que separa un mundo de fantasías de la realidad cruda de la física de los cuerpos jabonosos.

Otro intento más suave y tras algunos más y una reformulación de la mezcolanza de jabón, agua y glicerina, una solitaria y orgullosa burbuja flotó por el aire unos instantes para alborotar a la perra que correteaba en el jardín. Esta, la perra, pensó en una pelota, porque intentó morder la pompa -de jabón, no la del niño- y cuando se reventó puso tal cara de sorpresa que ni tardo ni perezoso, Alan apagó con otra burbuja y otra más.

Así contra el sol de la tarde, entre ladridos, pasto y risas, ví cómo esa capita de nada, esa esfera mágica me transportó a mi niñez y al mundo mágico en el que los niños vuelan al cielo montados en una pompa de jabón. Me recordó a una amiga que las ve y no resite el impulso de cazarlas y romperlas por el simple placer de hacerlo. Y me maravillo todas las explicaciones físicas que tiene y en las que no me atrevo a pensar porque el mundo es más bello así, flotando ingrávido y reflejando arcoiris.

Imagen: Galatea

Mineros

La semana comienza triste porque en Coahuila están estos hombres luchando porsu vida o esperando a la muerte sin esperanza, no lo sabemos. Ellos están atrapados en una mina de carbón y del otro lado, a metros y metros, personas luchando por rescatarlos. Así que desde este rinconcito, sólo me queda desearles que todo salga bien y puedan ver de nuevo la luz y que todos encuentren nuevamente paz.

La Planta 14
Víctor Manuel

En la planta catorce del pozo minero
de la tarde amarilla tres hombres no volvieron
hay sirenas, lamentos, acopasados aies
a la boca del pozo.

Dos mujeres de luto anhelando dos cuerpos
y una madre que rumia su agonía en silencio
es el tercero.

A las diez la luna clara
se refleja en las sortijas del Patrón recién llegado
con sombrero, gravedad y su aburrido gesto.
El ha sido el primero, vendrán gobernadores
alcaldes, ingenieros.
tratarán de calmar,
la presentida viuda que se muerde el pañuelo
no sabrán acercarse a la madre que les mira
con los ojos resecos.

A las doce el patrón mirara su reloj
los otros ya se fueron
y en un punto y aparte esbozará un fastidio
mientras piensa ¿pero donde están estos?

Ha llegado otro relevo de bomberos
y la una menos diez era la noche
el primero muerto
Sentados en el suelo, los mineros
se hacen cruces y reniegan de Dios
quién diría les pillara de sorpresa la tragedia repetida
a veces el más bravo se le queda
mirando fijamente al patrón
con dientes apretados
Y el patrón con sombrero,
tiene dos policías a su lado no hay cuidado

Tres horas lentas pasan
a la luz de las linternas asustadas
el cura con los ojos arrasados
al segundo le va uniendo sobre el pecho las manos
y un chaval de quince años
mientras llora impotente se abraza contra un árbol
y el chófer del patrón con su gorra de plato
se siente desplazado, es un hombre prudente,
bien domado.

El rocío ha calado hasta los huesos cuando sale el tercero
le recibe con sonrisa gris azul la madrugada
y con voces los mineros
mientras se abrazan todos y uno de ellos
el mas fiero por no irse al patrón
llora en el suelo.

Letra: Música.com

Fina Estampa

El lunes acompañé a mi hermana que estaba de visita por acá (ella vive en Canadá) a plancharse el pelo y caminando con uno de mis hijos por ahí escuché a un niño ensayar en el piano eléctrico esta canción que hacía años no escuchaba:

Fina Estampa
Chabuca Granda

Por una veredita alegre con luz de Luna o de Sol
prendida como una cinta con sus lados de arrebol,
arrebol de los geranios y sonrisas con rubor,
arrebol de los claveles y las mejillas en flor,
perfumada de magnolias, rociada de mañanita
la veredita sonríe cuando tu piel acaricia
y la cuculí se ríe y la ventana se agita
cuando por esa vereda tu fina estampa paseas,

Fina estampa caballero,
caballero de fina estampa, un lucero
que sonriera bajo el sombrero no sonriera,
más hermoso ni más luciera caballero,
en tu andar, andar reluce la acera al andar, andar,

Te llevas a los zaguanes y a los patios encantados,
te llevas a las plazuelas y a los amores soñados,
veredita que se arrulla con tafetanes bordados,
tacón de chapín de seda y fustes almidonados,
es un caminito alegre con luz de Luna o de Sol
que he de recorrer cantando por si te puedo alcanzar,
fina estampa caballero quien te pudiera guardar,

Para escucharla… http://tuna.upv.es/audio/CD0029/CD0029-4.mp3

Transcipción de la letra e interpretación: Cancionero de la Universidad Politécnica de Valencia

Competencia académica a la CSI

Resulta que la UNAM convoca al III reto forense para aplicar técnicas y procedimientos que determinen cómo fue alterado el estado de seguridad de un sistema de cómputo, quién lo hizo y en qué afectó. El reto suena interesante, muy al estilo de la serie televisiva CSI (Crime Scene Investigation).

Vía: El Universal

Danza helada

Una extensión blanca, dura, fría que permite al patín deslizarse y avanzar al ritmo que quien lo trae puesto impone. Público, jueces, el vestuario albo con puntos brillantes que centellean al resplandor de las luces que alumbran la pista.

La música comienza y el rostro expresa una intensa concentración. Las manos se mueven y enseguida la bailarina helada impulsa su cuerpo en un movimietno ingrávido que recorre la superficie del hielo. Izquierda, derecho y despacio, dibuja una curva hacia el centro preparándose con el cuerpo tenso. Brinca, gira en el aire. Una, dos, tres vueltas. Aterriza limpio con un pie, el otro en escuadra perfecta se sostiene gracil en medio de la faldita diminuta que termina el traje.

Su compañero de negro atavío luce nervioso mientras la toma entre sus brazos después de que logró la pirueta simultánea y como si nada, la levanta a través de vueltas y vueltas. Arriba, en arco, la pierna más arriba y abajo despacio. La deposita en el hielo y así, al ritmo de Moriconne danzan mientras las esquirlas nevadas bailan pequeñas sólo para mis ojos.

patinaje.jpg
Patinaje de parejas. Tatiana Volosozhar and Stanislav Morozov de Ucrania.

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