Gotas

Llueve. Una gota resbala entre mis senos, acaricia cada milímetro en su carrera al pozo del infinitesimal deseo. La gota es ahora del sudor compartido mientras nos hacemos uno entre giros y retruécanos del verso rococó.

Otra gota salobre se desliza ahora por el cuello, avanza caricia a caricia. Se encamina a la sorpresa de una mirada tan intensa que evapora el agua en recorrido por los brazos, el abdomen, la onda del cabello.

Una gota más se detiene en la comisura de la boca, quiere ser parte de un beso.

Cenizas

No sólo se incineran en el beso, no se hacen humo con la mirada límpida de mi alma intensa; también se desmoronan átomo a átomo, bit a bir con el toque del pensamiento.

Epístola-invocación

Declaración al viento:

Los príncipes no existen, por eso abandono el palacio, abro los ojos y salgo al encuentro de un hombre real. De aquel que no se esconde tras la máscara antifaz de indiferencia, de aquel con suficiente valor para hacerse cuerpo presente e ir al cine o al café, sin convertirse en roca o estrellarse ola desmenuzada en la costa abrupta de su miedo.

Mario Benedetti – Enamorarse y no

Cuando uno se enamora las cuadrillas
del tiempo hacen escala en el olvido
la desdicha se llena de milagros
el miedo se convierte en osadía
y la muerte no sale de su cueva
enamorarse es un presagio gratis
una ventana abierta al árbol nuevo
una proeza de los sentimientos
una bonanza casi insoportable
y un ejercicio contra el infortunio
por el contrario desenamorarse
es ver el cuerpo como es y no
como la otra mirada lo inventaba
es regresar más pobre al viejo enigma
y dar con la tristeza en el espejo.

Mario Benedetti
1920-2009

Epístolas de mujeres fuego

El portador de esta misiva quedó atrapo en tormentas tan intensas que volaban mujeres en telas y las intenciones se confundían, así que para no perder la encomienda, prefirió guarecerse unos días. Por fin, regresó a La orilla de la realidad, para ser remplazado por ahora este ágil jinete quien ha de entregar la misiva en vuestra mano…

Querida Señora C , y por intermediación suya, queridas Damas de la Corte Real:

Somos hadas fuego pasión en distintas versiones, incapaces de creer en el desamor como destino, sería como renegar el color de los ojos, del signo que ha bordado carne y vocación.

Somos mujeres fuego, es la latencia oculta en la naturaleza solar que compartimos; esto es lo que aviva las brazas de la escritura y la creación. Ese calor nos obliga a salir y continuar  –a pesar de la tristeza momentánea, el cansancio vulgar, la alegría desaforada, o el velo místico de un instante eterno de luz– nos impulsa a ganarnos el sustento, dar clases, escribir un renglón, guiar hijos, pasear perros.

Es el fuego lo que forja las alas: draconianas, amplias fuertes y listas para el vuelo, las suyas; sutiles, invisibles, aún entre bruma detenida en gasas, las mías.

Fuego naturaleza élfica: hada nocturna apasionada, hada ligera, encantadora de palabras al amanecer entre un abrazo un día cualesquiera.

Pareciera ser el fuego el que hace bruma a los hombres pero no. Quizá si ahuyente a los cobardes, aquellos inseguros de la templanza de su acero. Quizá transforme en vapor a los hombres agua o rompa con la intensidad de  la flama siempre encendida a aquellos hombre tierra, convertidos en barro casero. Pero –guardo la esperanza– de que existen vagabundos intensos,  hombres fénix, hombres fuego, que disfrazados de poetas, maestros, abogados, bailarines, doctores, periodistas, amos de las relaciones públicas o caminantes de rumbos terrenos, tienen alma en llamas.

No son príncipes ellos.

Dejemos, pues, de buscar príncipes desteñidos, de besar sapos para romper hechizos,  abandonar el calzado a cada paso; basta ya de soltar por las noches la trenza al viento para que el esquivo caballero llegue a la alcoba a robar un beso.

Guardemos en la caja mística resistente al fuego, este instante luminoso en el que sabemos vendrán hombres fuego. Conservemos la energía con la que buscamos, amamos apasionadamente, escribimos, lloramos. Queridas, transformemos.

Nuevos tapices

La decoración se convierte en una difícil decisión: tengo dos posibles tapizados para mi casa virtual.

spring-field

Uno con flores y luz, el otro con hadas cotidianas y colores más sobrios y yo sin saber cómo combinar lo mejor de ambos –este es uno de los pocos momentos en donde me arrepiento de no saber más cosas de códigos y programaciones–. ¿Cuál de los dos será?

rainbow-fairy

Y aquí, queridos lectores, es en donde pido su ayuda… ¿Cuál de los dos es el que piensan representa mejor este lugar?

Nuevo puerto

Un buen amigo acaba de lanzar su blog, se llama Puerto de abrigo y es un buen sitio donde atracar. En él encontraremos misivas viajeras  de otros tiempos,  publicadas en El Corregidor de Querétaro, pero también –estoy segura– otros escritos con el toque que Rodrigo imprime a sus letras.

Así, querid@s lector@s, los invito a dirigir sus barcos hacia este Puerto de abrigo recién abierto a la navegación.

Remodelaciones por aniversario

Para festejar los cuatro años del blog, acabo de cambiarle la pintura de las paredes, el papel tapiz, la alfombra y hasta el color de los cojines

¿Qué opinan de los cambios decorativos? Aún restan algunos ajustes, como quitar el fondo negro y sustituirlo por otro color y esas finuras para las cuáles habrá que lidiar con el código o pedir ayuda, o ambas.

Cuatro años en los que he publicado setecientos cincuenta y ocho post, organizados  en trece categorías. Reviso el Dashboard e indica un total de dos mil setecientos cuarenta y cuatro comentarios y sumando… cuatro años de otra forma de vivir la virtualidad.

A través del blog he jugado con letras, sueños, imaginado que, cuando sea grande, quizá quiera ser escritora… Ha servido de reservorio de lágirmas, temores y alegrías tan grandes que ahora forman parte de la ficción, de la narrativa de un personaje femenino de treinta y tantos…

Así, quedan convidados al festejo remodelador en los comentarios, y reciban su parte correspondiente de música, confeti, serpentinas y chispitas de magia etérica.

Mario Benedetti – Currículum

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente.

Usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica.

Usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros.

Usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío.

Entonces
usted muere.

Mario Benedetti
1920-2009

Mario Benedetti – Botella al Mar

Una noche recibí una invitación de Mariposa de Humo para sumarme a un homenaje a Mario Benedetti en la blogósfera, así que aunque me confieso pobre lectora de poemas, he aquí un pequeño grano en el inmenso mar…

Botella al Mar

Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.

Mario Benedetti
1920-2009