Otro año más de pensamientos en voz alta
Con discreción inaudita, el día de ayer este blog cumplió años. Comenzó con un clavado al océano de la blogósfera, como una búsqueda de identidad virtual. Cada día que pasa acumula bits cual polvo, suspira porque mis letras acaban en tuits o en recomendaciones a través de facebook. Pasó un mes sin entradas y pese a todo eso, el blog sigue acá. Es, a fin de cuentas como mi libreta de cuentos, que de tanto en tanto es necesaria, y entonces escribo y al presionar “Publish” lanzo una botella virtual.
Sueños, miedos, anhelos, transformaciones, todas clases de voz se ven plasmadas acá. Ha estado presente la parte seria y académica, mis obsesiones musicales, la bailarina que fui (o soy, o soñé ser), la madre, que igual comparte alegrías que intensas aprehensiones, la aprendiz de escritora, que igual juega con microficciones que con relatos de corte erótico, la mujer que lo es todo y sueña volar, o la mujer que no es nada de lo anterior y sólo viene acá porque es un refugio del ruido digital.
Pasó un año y agradezco a todos y cada uno de los lectores, cotidianos y esporádicos el que le dediquen minutos a mis letras. También te agradezco César, el hospedaje que con generosidad sigues manteniendo.
Será tiempo de cambiar de piel, buscarle otra decoración y seguir con esa persistencia que me caracteriza, seguir dándole voz a estos pensamientos.
Roter Sand

Truenos, tela roja, río de sangre, música de Rammstein. Los personajes en escena cobran vida. Danzan.
Encuentros y desencuentros, seres en solitario que se derrumban y comienzan otra vez; personajes míticos de alas circulares, aros, acrobacia, fuerza; historias fragmentadas, personajes que luchan por encontrar sentido en el otro, a través del otro, cuando el otro lastima, abandona.
Música que sólo puedo relacionar con el mundo que termina, pero que sigue ahí, esperanzado a lo que está sucediendo. El fin del mundo en siete personajes (en la foto falta uno de ellos) y tres aros.
Roter Sand es una extraordinaria puesta en escena de VeOzDanza México, dirigida por Rayito Zamudio e interpretada por AnaLe Judd, Carlota Dessire, Pablo López, Rodrigo Ruñez, Mario Telca, Jean Paul Castensen y la misma Rayito. Todos ellos excelentes intérpretes. Fue una delicia ver a Pablo en un escenario después de tanto tiempo; él fue parte de Ballet Nacional de México y como todos ellos, tienen un lugar especial en mi memoria escénica.
Tenía tiempo que una función de danza no me conmovía como esta. Al final, es presenciar luchas internas desde los más profundo de la belleza escénica, desde un pie puntado, una contracción, el desplazamiento o los giros y ejecuciones aéreas en el aro.
Si la Cenicienta cantara o cómo sería la narrativa transmedia de esa historia
Erase una vez una historia que en lugar de ser narrada por un libro, fue narrada a través de muchas herramientas y dispositivos. Erase una vez una forma diferente y novedosa de contar historias
Twitteratura en Querétaro
Twitter es una de las redes sociales con mayor crecimiento y su principal característica técnica, los ciento cuarenta caracteres, obliga a sus usuarios a convertirse en los amos de los textos cortos; por supuesto hay de textos a textos, y quién mejor que los escritores para demostrarlo.
Alberto Chimal, José Luis Zárate, Raquel Castro y Ruy Feben son los invitados especiales de Twitteratura en tonos barrocos, el evento literario que organiza el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes los días 26 y 27 de abril. Y no sólo será twitter, además cada autor presenta su último libro, y para ello los acompañan Roberto Cuevas, Ricardo Carapia, Carmen Rioja y Carla Patricia Quintanar.
Aprovecho este post para agradecer de corazón el apoyo a todos los escritores y por supuesto al IQCA para que este evento vea la luz.
¡Anótenlo en su agenda y no se lo pierdan!
Remembranza
Silencio. A lo lejos el recuerdo de tu voz, de mi piel transformada en seda bajo tu mano canela, mano de mago, pues de seda la piel es ahora llamas, deseo, humedad que escurre entre mis piernas. Y tú sonríes y me acaricias, no sólo la piel, tu lengua es también de brujo, porque invocas mundos, conjuras sensaciones, y mi centro arde. Mi boca en tu piel, ahora es tu turno de escuchar mi silencio, la llama que con consume, y tu centro creciendo, deseando la humedad. Tocas mis senos, pequeños, suaves, claros. Esos senos con remate cereza, que muerdes, besas, apenas, o acaricias y sostienes mientras mis piernas guían tu centro hacia mí.
Dos cuerpos en vaivén navegan por el mar de una cama, por el desierto de tu fantasía, por las nubes de la mía. Dos cuerpos que laten húmedos, enredándose mientras uno penetra, y el otro se deja llenar. Dos cuerpos que se acalambran y gimen. Dos cuerpos que yacen cansados, hechos de nuevo piel, tomando resuello, listos para con una mirada, comenzar todo otra vez.
Querido diario
Cuando este espacio comenzó hacía de diario y fue mutando hasta ser lo que es, un rincón de juegos literarios, patio de recreo de la escritora que algún día anhelo ser. Pero de cuando en cuando regresa a sus orígenes y es el diario, el espacio para ventilar lo cotidiano, lo que me pesa, así que disculpen la variación del tema, hoy fue necesaria.
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Tarde fría, con viento y los arcos iluminados en tonos rosas. Nada de eso logró una sonrisa en mi rostro.
Me sentía desconsolada. Un día difícil. Me dieron los resultados de admisión de mi hijo Alan y más allá de que no fueron lo que esperaba, me arrastraron a esa sensación de impotencia ante un problema latente, que como monstruo acecha tras la esquina el desarrollo de Alan y nuestra tranquilidad. Otra vez está ahí y el día nublado acrecentó la pesadumbre.
Unas cuantas lágrimas salieron, y me di cuenta que no quería llorar, no quise dejarme vencer por los fantasmas que esperaban mi recaída. Aún así, no podía sacudirme el desconsuelo. Solución, hay. Es cosa de hacer llamadas, agendar terapias y todo lo que sea necesario para que Alan supere el bache.
Llegó la noche y mi clase de yoga. Y trabajar con el cuerpo, acallar la mente, fluir a través de las asanas, me permitió encontrar la paz. Se que tenemos la fortaleza de enfrentar el problema y salir avantes.
La bruja de las desveladas
I.
La bruja de las desveladas es prima de las malvadas brujas de Oz. Come minutos de insomnio; por eso tiene acciones de cafetales y coca cola.
II.
A la bruja de las desveladas los sueños de culpa le saben crocantes, dulces con un exquisito toque amargo, como enjambre de nuez y chocolate.
III.
La bruja de las desveladas espía los sueños para transcribir interpretaciones inversas; si sueñan agua no será riqueza, será terror azucarado.
De los magos
I.
Magos. Aparecen en tu vida cuando no los esperas y justo cuando gozas de su presencia, de sus trucos, desaparecen sin más.
II.
Hay magos encantadores. Festejas sus trucos, perdonas desapariciones. Incluso anhelas otra función. No hay motivo real. Lo suyo es encanto.
III.
Los malos magos desaparecen, dejando tras de sí el desencanto del truco descubierto, de la expectativa inconclusa, de las decepción de haber pagado boleto.
IV.
A veces es un error ver de nuevo el show de magos desaparecidos. Se rompe la ilusión. El truco falló.
Mujer que sabe volar
Soy agua, fuego y aire; a veces toco tierra. La fuerza elemental me permite volar en más de una forma. Vuelo –literal– cuando subo a las telas y balanceo ingrávida. Vuelo cuando bailo libre y soy energía habitando el salón. Vuelo cuando escribo inspirada.
También vuelo en tu cama, mientras me guías hacia donde es posible habitar cuando olvido el miedo. Conoces el camino del espacio para volar sin alas, sin cuerpo. Ave luminosa. A tu lado, fui luz otra vez. Aterrizo un poco mareada, desacostumbrada al peso del cuerpo, preguntándome, anhelando el siguiente vuelo.
Balances de un año que terminó
El 2012 fue un año intenso, agotador. También fue un año extraordinario, de aprendizajes, retos, despedidas y bienvenidas, de descubrimientos, proyectos, reencuentros.
El año comenzó con una despedida dolorosa que no acabo de entender por qué se dio así. Me sirvió para aprender que las personas no pueden darlo todo, también a reconocerme como alguien capaz de guardar rencor, y –en especial– a soltar la “necesidad” de sufrir. Ahora vivo más ligera. En diciembre por fin pude cantar con gran tranquilidad “ Ángel para un final“, una canción ideal para despedirse cuando los silencios son tan grandes que no hay nada más que hacer.
Para mis hijos fue un año peculiar. Con cambio de escuela para uno, entrada a la prepa para el otro. Ha sido tiempo de verlos crecer y seguir cerca por si se caen y requieren porras. No ha sido sencillo verlo desde la trinchera, pero es lo que corresponde. Este es su momento de comenzar a vivir sin la armadura protectora que había tejido para ellos, de que se despojen de a poco de ella, porque como fue hecha para niños, ya no les permite hacerse adolescentes o jóvenes, con todo lo que implica. Sé que tropiezan, pero también que poseen la fortaleza y las herramientas para seguir adelante y dibujar su camino, el que sea. Ellos saben que estoy aquí para velar por ellos.
Este año también me dejó grandes amigos. Personas que llegaron a mi vida y que agradezco profundamente que sean parte de ella –a través de una nueva amistad, de un rencuentro o de pasar de amistad en el ciberespacio a la vida real–. Cantautores, investigadores, escritores, soñadores, hermanas de sueños, de letras, de danza. Reencontré o conocí en otra faceta a personas a las que admiro y que puedo decir con orgullo que los conozco. Y mis amigos de siempre siguen cerca, ocupados, con grandes proyectos, o engarzadas en la maternidad, pero aún como parte importante de mi vida. Gracias a todos.
Sobre los proyectos, podría dividirlos en dos grandes apartados. El primero, los proyectos artísticos, fueron pequeños y más de índole personal, como retomar el verano para bailarines (mi sueño de verano) o regresar a danza aérea y estar en un escenario; las minificciones y continuar este espacio también formaron parte de esas pequeñas cosas que nutren a la artista que también soy. El segundo apartado tiene que ver con los proyectos educativos. Ahí hubo un gran repunte. No se si mencionar su nombre, así que sólo diré que gracias a que una persona llegó a trabajar al Centro, retomé la investigación, aprendí otra forma de hacerlo y agradezco su confianza para dirigir, porque eso me ha permitido presentar una ponencia en un Congreso Internacional, escribir artículos académicos y darme cuenta de mi capacidad para aprender y desarrollar esa faceta del trabajo académico. Un gran proyecto del que soy parte es de Outliers School, que me permitió conocer a personas maravillosas, soñar utopías educativas y desarrollar un prototipo por el que ahora en este 2013 tenemos algo que si lo deseamos, seguir trabajando codo a codo.
Así, tras un balance positivo, estoy lista para soñar, trabajar, escribir, investigar, bailar, crecer, amar, guiar y dejarme guiar, para vivir.






