Laberinto soñado (XVIII)
El roce de tu mano contra la nuca, suave, casi tímido, me erizó la piel porque transmite deseo. Con la otra mano guías mi cuerpo, mi cintura cerca de ti.
Me besas despacio, con dulzura y saboreo el agua mineral y el whisky, el limón y el vodka, el indefinido sabor de la victoria. Me besas. Me dejo besar despacio y tu lengua y la mía se reconocen.
En el ombligo siento el calor del deseo que baja y toma lugar en la entrepierna y percibo que te sucede lo mismo. Te siento crecer mientras la mano en mi cintura nos acerca más.
El beso suave se prolonga un poco más. Me sueltas. Nos miramos y antes de que sigas escucho un ruido.
Despierto con el sabor de tu beso.
Laberinto XVII
De nuevo en el laberinto, como tantas veces. Lo curioso, lo diferente, es que ahora lleva consigo el hilo de Ariadna que ha de sacarla de ahí.
Con todo, le llama la atención y le gusta que sea tu voz escondida la que le indique por donde caminar. No es la de él, es la tuya, proveniente de un pasado que la hace resonar y luego perderse entre las sombras fantasmales.
El mensaje que contien la hace esbozar una sonrisa y con esperanza de tiempos mejores se dispone a avanzar, a salir más fuerte, sin carga ni miedos paralizantes que no la dejan ser.
Desde mi libertad
Reviso el blog y no había escrito nada desde que Blas falleció. Ya es tiempo de retomar el espacio y para comenzar, comparto esta canción que no sé por qué se quedó archivada para su publicación desde agosto del 2007.
Así, hoy, como en ese entonces, como en tantos días, canto:
Desde mi libertad
Ana Belén
Sentada en el andén
mi cuerpo tiembla y puedo ver
que a lo lejos silva el viejo tren
como sombra del ayer.
No será fácil ser
de nuevo un solo corazón
siempre había sido una mitad
sin saber mi identidad.
No llevaré ninguna imagen de aquí
me iré desnuda igual que nací
debo empezar a ser yo misma y saber
que soy capaz y que ando por mi pie.
Siempre había sido una mitad
sin saber mi identidad.
No llevaré ninguna imagen de aquí
me iré desnuda igual que nací
debo empezar a ser yo misma y saber
que soy capaz y que ando por mi pie.
Desde mi libertad
soy fuerte porque soy volcán
nunca me enseñaron a volar
pero el vuelo debo alzar.
nunca me enseñaron a volar
pero el vuelo debo alzar.
A Blas Villalpando
Ayer recibí un correo un poco extraño, que no entendí del todo, y un dejo de tristeza llenó mi tarde.
Hoy la noticia se confirmó. Leo que abandonaste la lucha contra ese monstruo indeseable que se había alojado en tu garganta hace ya seis años. Y llevo el día entero recordándote. Ay Blas, ay amigo.
Recuerdo cuando te conocí en La caja de signos y cómo pude sentirme parte del sueño que compartiste con el público, también tu sonrisa cuando elegiste fotos y cuando platicábamos sobre lo que publicaría en la revista. Pasó el tiempo y armaste un nuevo sueño y Vertige cobró vida. Ahí fue otro reencuentro y donde conocí al amigo. Siempre te estaré agradecida por la bienvenida, por considerarme parte, por los consejos que compartiste después de aquel festival de improvisación, por ayudarme a ver.
Cuando pienso en la entrevista que nunca se publicó y en la larga plática, sólo queda esbozar una sonrisa. A pesar de que el monstruo te acechaba, tu construías sueños y nos dejabas un legado que llena la ciudad de acróbatas y bailarines transformados en artistas de circo, en bailarinas aéreas o de fuego, en clowns, en forjadores de sueños.
También recuerdo la gala que organizamos para recolectar fondos y las horas que tus amigos compartimos justo antes de tu partida a la tierra del frío.
Agradezco tu amistad, la alegría que compartiste y el legado que dejas en esta ciudad y nuestros corazones. Buen viaje hacia esa nueva aventura, Blas, siempre seguido por una estela de risas.
Mar
Las olas rozan mi piel como lo hacían tus dedos y en cada caricia se diluyen tus huellas. Como mensaje en botella, navega tu recuerdo.
Bailar
Para Vale y tod@s los bailarines de profesión o afición
La música y los pies moviéndose al compás de la cuenta invitan a ser, a rencontrar las alas que una guarda para caminar por el mundo y pasar desapercibida.
Al bailar las alas se despliegan con los brazos al marcar primera, segunda, o cuando se mueven mientras tejen el ritmo.
Bailar es volar con los pies en punta, las rodillas en plié o mientras se corre, se traza una diagonal.
Bailar es perderse en el esfuerzo diario, en entrenar al cuerpo para que llegado el momento, en el escenario, brille y transporte a los espectadores a un lugar donde los cuerpos gráciles transforman la pesadez cotidiana en arte.
Bailar es –para quienes tenemos eso incrustado en el alma– una posibilidad de ser.
Tocando tierra
Cuando una posee naturaleza etérea y le gusta vivir alternando con quimeras, hadas y mundos envueltos en esferas que cuando osan romperse causan cataclismos, nada mejor que hayar una manera de aterrizar, de tocar el principio de realidad, y para mí, nada mejor que yoga.
Afianzar los pies al piso, sentir un sostén que permita reconocer al cuerpo como mi herramienta. Habitarme desde el silencio que permiten las asanas y la voz tranquila de mi maestra, al ritmo de la respiración y de nuevo ser dueña de mí; instantes sin nadie más que yo, sin roles ni expectativas. Así, puedo jugar a ser árbol, águila, tortuga o cuervo y retar al cuerpo, comprobar que la memoria muscular es asombrosa y que puede hacer las posturas sin mucho esfuerzo, no con tanta amplitud como antes, pero si llegar.
Yoga me permite tocar tierra y para un ser de agua y viento, de fuego y éter, es justo lo que me da fuerzas para otra vez, volar.
Misiva Segunda: De Mujer a Trovador
De pie junto al muelle está una nave. Solicita tripulación para combatir gorgonas, buscar sirenas o tan sólo servir de inspiración a músicos y narradores.
La nave parte rumbo a lo desconocido, y el trayecto se vislumbra interesante. Sabes que viajo en la nave y que –como muchas otras– sueño ser canción. Así, espero que la tripulación me informe que podemos partir, que serás tan arrojado como para vestir tu alma marinera provocar la inspiración que aparece bajo mi pluma cuando estás cerca. ¿Llegarás?
Misiva primera: De Trovador a Mujer
Tiempo ha en la orilla del reino de ninguna parte, un Trovador conoció a una Mujer. Hombre generoso, cedió su inspiración y acompañado de su guitarra entonó:
I magen,
L uz tenue,
E nigma quizá.
A mbrosia,
N oche larga:
A ngel de julio
C al y arena,
R umbo y mar,
U n marinero…
Z arpa a la vida
Redescubrimiento de Leonora
Desde niña las pinturas de
Remedios Varo me encantan. En cambio las pinturas de su hermana de alma, de
Leonora Carrington, no tienen el mismo efecto. No me es fácil navegar sus mundos pictóricos.
En cambio su trabajo escultórico fue una sorpresa. La primera vez que lo vi fue en una exposición de arte objeto en el Museo de Arte Moderno, donde descubrí la cuna que hizo para Nora Horna. Muchos años después, reencontré sus esculturas en la pequeñísima exposición que junto con sus hijos tuvo en Querétaro, y uno o dos años más tarde, en la exposición sobre Paseo de la Reforma, donde su trabajo estaba a pasos del de su gran amiga.
Pasó un lustro. De navidad me regalé el libro Leonora, de Elena Poniatowska. El libro cumple su promesa. Narra la vida de Leonora, la hace humana, nos permite vislumbrar sus universos. De Leonora niña en Inglaterra e Irlanda, de mundos de hadas a hienas debutantes. De su juventud apasionada y surrealista en París y Francia de la mano de Max Ernst. De su periodo en el manicomio en España, en donde vivió horrores en nombre de la salud y la curación (según sus médicos, claro). De su llegada a México con Renato Leduc y su vida en el exilio, de su grupo de amigos, entre quienes estaba –por supuesto– Remedios. En estos capítulos sucedió algo curioso. Pude respirar el ambiente de sus estudios, vivir el retiro en Tlalpan estudiando a Gurdjieff, que tanto influiría en la obra de Remedios.
Así, a través de las excelente pluma de Elena, las referencias, los cuadros y la intuición que me caracteriza pude acompañar a Leonora a lo largo de sus días y redescubrirla como artista, soñadora, hada.
El adios a Leonora a raíz de su muerte el 26 de mayo de 2011 http://www.animalpolitico.com/2011/05/muere-leonora-carrington/
La cuna-barca la tomé prestada de http://artevalde.blogspot.com/2010/06/leonora-carrington.html








