30 Jun

Santa Lucía

 Hoy amanecí con dolor de cabeza y ánimo musical. A estas horas, parece que el dolor remitió y la canción aún me acompaña, así que para desearles una buena semana, los dejo con:

Miguel Ríos
Santa Lucía

A menudo me recuerdas a alguien,
tu sonrisa la imagino sin miedo.
invadido por la ausencia
me devora la impaciencia,
me pregunto si algún día te veré.
ya sé todo de tu vida y sin embargo
no conozco ni un detalle de ti.El teléfono es muy frío,
tus llamadas son muy pocas.
yo sí quiero conocerte y tú no a mí.
por favor.
Dame una cita
vamos al parque,
entra en mi vida,
sin anunciarte.
abre las puertas,
cierra los ojos,
vamos a vernos,
poquito a poco.
dame tus manos,
siente las mías,
como dos ciegos,
Santa Lucía, Santa Lucía, Santa Lucía,
a menudo me recuerdas a mí.

 

La primera vez pensé se ha equivocado,
la segunda vez no supe qué decir,
las demás me dabas miedo,
tanto loco que anda suelto
y ahora sé que no podría vivir sin ti.
por favor…

24 Jun

Sigo

Un poco perdida entre los recuerdos, el trabajo y los pendientes habituales; además tengo la cabeza demasiado llena aún de sensaciones, imágenes y la alegría de reencuentros.

Me esperan dos crónicas de viaje y dos relatos. También mis hijos y el abastecimiento de víveres esperan; quizá quieran compartir mi tiempo.

Está nublado y pareciera que la lluvia se hará presente por la tarde noche, así cambiaré mi atuendo y cubriré mis manos frías.

Sigo, sigo.

20 Jun

Feliz fin de semana

Para tod@s!!!

Y para que sea saludable dejo esta inspiración.

Espero llegar algún día a esos niveles. De nuevo y con esperanza, feliz fin!

19 Jun

Regalos

Ayer me regalaron unos aretes; pareciera que sólo fueron dos adminículos de ornato para las orejas, sin embargo la cosa no es tan simple. En realidad me regalaron una razón para sonreír mucho y acordarme de lo maravilloso que es disfrutar cada momento.

Gracias, mil gracias.

17 Jun

La mirada

Noche. La oscuridad se rompe por los relámpagos que poco a poco se acercan. Las nubes grisaseas reptan por el cielo desde el oriente. Los árboles mueven los abanicos enramados y caravanean ante la tormenta venidera.

La luz se va. Sólo el viento y el ruido de las gotas contra el cristal. Sólo la sombra de árboles y mi respiración agitada. Sólo mi cuerpo encogido y el recuerdo.

Recuerdo.

Fue una noche de tormenta como esta: oscura, ventosa y con árboles agitados. Acampábamos cerca de los volcanes, donde todavía existe bosque de alta montaña y el frío cubre la tierra casi tanto como el musgo, el liquen y la hojarasca. Aseguramos la tienda y nos separamos para buscar un poco de leña seca, no más de cincuenta pasos del campamento. Los truenos arreciaban y los relámpagos parecían salir del suelo.

F y yo encontramos un sitio extrañamente seco, como si la lluvia respetara el claro bajo un árbol milenario. No era normal, no había huellas en la tierra, el musgo se fundía en una alfombra pareja, ni un solo pasto perturbaba la superficie, es más, no había hojas ni ramitas de pino sobre ella. Al fondo, junto al árbol, vimos una roca parecida a una estela o a esos menhires que aparecen en las fotos del NatGeo.

ojo_chultuhu.JPGLas miradas se encontraron y tomados de la mano, F y yo caminamos hacia la roca. Con cuidado nos hincamos y él tomó el dorso de la camisa para limpiar la superficie de la recién descubierta lápida (porque no era sólo roca, no era estela). F comenzó a leer en celta antiguo. Abrí los ojos para mirar a F y sólo encontré su mirada perdida en la lectura y una silueta desdibujada. Aunque me quedaba claro que F entendía gracias a su afición a los lenguajes antiguos, no lograba comprender qué hacía una lápida celta en esta parte del mundo y cómo es que alguien podía leer tan a pesar de la lluvia constante y tan sólo iluminado con los rayos.

La voz de F se tranfiguraba; ahora un eco cavernoso salía de su garganta y la tormenta parecía cercarnos. Asustada, intenté moverme. Las piernas no respondían, sólo atiné a mover los ojos y después la cabeza en busca de lo que sucedía. El bosque era otro. Era más antiguo, lleno de ruidos ajenos al mundo moderno, con olores pútridos y añejos. Intenté rezar, pero las palabras no acudieron a mi cerebro.

mirada.jpgF mascullaba cuando el cielo retumbó más aún. Los rayos entrechocaban e incendiaban la atmósfera. Ya no parecía una tormenta. La forma era reconocible ahora: circular y con pupila. Desde más allá del tiempo, el dios ancestral a quien F había convocado estaba con nosotros y lo miraba.

Un trueno logra sacarme del sopor del recuerdo. Sobreviví no se cómo tras meses en el manicomio.A F, a mi amado F no volví a verlo. Supongo deambulará perdido en las brumas del tiempo como sacerdote de un dios del que sólo pude soportar su mirada.

Foto: Alberto Tarragó.

13 Jun

Te vi llegar

Abrí el iTunes y esta canción me dio la bienvenida, así que sin ningún motivo en particular, sólo por compartirla, les dejo con…

Te vi llegar
Mexicanto

De pronto estoy contigo
y me hace tanto bien
finalmente la vida no es tan mala
y claro, a veces sientes
que no hay modo de seguir
que el mundo es contra ti
y escapas
de pronto veo que el cielo
se acomoda a mi favor
que gran ventura dar hoy con tu estrella
todo lo que sufrí
lo sufriría otra vez
sabiendo que tu piel
me espera

Con la luna platiqué
y en su luz pude encontrar
un refugio de cristal
donde el mar me abraza
despierto para rehacer mi vida
la que creí perdida,
la que hoy retomare
voy dejando en el olvido
aquel amor fallido
del cual ya no hablare
descubro que la naturaleza
es sabia y de cabeza
a veces me pondrá
no importa la pesadilla acaba
es mas en eso estaba
cuando te vi llegar
tomado de tu mano
resurjo y puedo ver
que en esta vida sobran los motivos
no se ni en que momento
pero el cuento dio un traspié
y mira estoy tan bien contigo

11 Jun

Solo… voy

Anoche asistí a la función de Solo… voy, una danza-antología a la que fui invitada. En ella cuatro bailarines: Kmpi (Carlos Campillo), Tzitzi (Tzitzitlini Hidalgo), Gala (Galadriel Cenit) y Maya (Mariana Millán) nos hacen partícipes de un ritual de cierre de ciclo: culminan la Licenciatura en Artes Escénicas.

He visto el trabajo de Carlos como intérprete, y es extraordinario, pero esta vez, ver una coreografía suya, en donde cada uno de los participantes expone su corazón, en forma de rebanada de pay, en donde –además– nos hace cómplices de momentos que los han marcado para ser quienes son: sentimientos y situaciones bordadas con el breve hilo de la danza, aderezadas de una atmósfera nostálgica, humeante, como de bosque de altura, un vestuario sobrio y vistoso, y una selección de música que pareciera compuesta para la pieza… Me hizo volar. Mientras ellos bailaban y las lágrimas escapaban de los intensos pestañeos con los que intentaba detenerlas. Me conmovieron. Mucho.

Y con esto aprovecho para darle las gracias a Carlos por su gesto, el mencionarme como lo hizo fue una cereza en el pastel que aún ahorita humedece mis ojos. Gracias Kmpi, gracias.

Suspiro.

10 Jun

Micromundos

Por la noche el universo exuda sangre, convierte el cielo en atmósferas rojo ocre. En ese transuniverso giran pequeños planetas, planetoides, cuasiplanetas en espiral eterno e infinito interrumpido sólo por la aparición del alba.

En uno de esos mundos habita una niña, un pequeño espíritu que sueña pequeños planetas girando en espirales rojos. Sueña también con una hermana; con ella compartiría juegos y desamores, los dulces y las amarguras de sangre en los labios.

La niña sueña y construye camas gemelas en su planeta. Una de las camas la usa para dormir, en la otra juega con las cobijas. Arma un refugio, una casa en la que habita una pequeña familia con dos hijas. La niña sueña y mientras lo hace habla. Su voz infantil construye mundos de signos y camas, sueños y casas.

El universo contiene pequeños mundos compuestos de palabras y símbolos, en los que cada letra construye hogares y espacios que continúen con el sueño. En ese universo existe una pequeña niña que en su cama sueña planetas, camas, infantes dormidos que crean cielos rojos de granada y colorín.

mundos_de_murmullos.jpg

Foto: Alberto Tarragó. Detalle de Murmullos del tiempo, Instalación escultórica de Pilar Bañuelos en el Museo Regional, Querétaro.

05 Jun

Hoy, necesito pasar de hoy

La base de la cabeza pareciera fundirse con las últimas vertebras y un dolor sordo ataranta las ideas que luchan por cobrar coherencia. Pensar pesa. Y la mano también se queja; por alguna razón la muñeca derecha está medio dormida y cuando se la toca, resiente un leve cosquilleo doloroso. La desconexión con la realidad es cada minuto más evidente, y con tanto quehacer por la tarde sueño con hibernar en lo que la pila carga otra vez; sin embargo he de encontrar otra manera, porque el cable tiene un falso contacto que impide la recarga…

Espero que pase el día y el sueño repare algunas de las fallas, porque como el conejito energizer, hay que seguir y seguir y seguir.

02 Jun

Vuelos, conversiones y aterrizajes

danza_aerea.jpgEste fin de semana me animé a tomar clases de vuelo… o no exactamente, pero casi, porque comencé con un taller de danza aérea, en que aprenderemos a realizar acrobacias-danzas suspendidos en telas.

Primero comencé el proceso de subir, sostenerme y nuevamente subir, para después bajar despacio. Y al segundo día, logré mi primer amarre, al que mi maestra llama “capullo”. Ya me sentía mariposa a punto de emprender el vuelo cuando en otro intento de un parado de manos, no coloqué bien las manos y me transformé en tortilla, porque resbalé y caí. No de muy alto, y tampoco fue grave, pero lo adolorido me acompaña mientras reviso unos puntos del documento base de la especialización.

De todos modos, pese al susto, regresaré a los principios de vuelo para el fin de semana y les contaré en qué resulta, si es que logro convertirme en mariposa.